Sobre derechos y deberes

Sobre derechos y deberes

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El 6 de mayo fue publicada una entrevista al abogado Claudio Grossman en Sábado de “El Mercurio”, en la que se refiere en una de sus respuestas a mis dichos respecto de que no hay derechos sin deberes. Manifiesta no estar de acuerdo conmigo y señala que en las visitas a decenas de países que ha realizado le han dicho que el derecho de la presunción de inocencia solo rige para los que se portan bien, pero él agrega que los derechos también se aplican para la gente mala.

Quisiera precisar que estoy de acuerdo con sus argumentos, pues estoy convencido de los valores elementales de universalidad, inalienabilidad, interdependencia e indivisibilidad de los derechos humanos. En la entrevista a “El Mercurio” yo planteé que “no hay derechos sin deberes. Esto lo estamos viendo dramáticamente hoy. El derecho a la salud no significa nada si no hay personal de salud que literalmente está dispuesto a morir cumpliendo su deber que va más allá de lo exigible”.

Simplemente dije que en los hechos el derecho a la vida depende de la acción de personas que estén dispuestas incluso a perder la vida, como ha ocurrido en el mundo entero, en el contexto de la pandemia del covid-19. En otra parte de la entrevista, reflexionando acerca de la libertad de expresión, apunté a que la libertad de expresión de un ciudadano se encuentra gravemente comprometida cuando es objeto de “troleo”, lo que lo lleva, en la práctica, muchas veces a autocensurarse. Como se aprecia, hice afirmaciones enteramente empíricas, no normativas.

Creo firmemente en la necesidad de que el Estado y sus instituciones garanticen los derechos esenciales y sin condicionantes de los ciudadanos que viven en Chile y obviamente estos no están condicionados a los deberes.

Durante el estadillo social presentamos más de 2.100 querellas por abusos y violencia policial. Lo hemos hecho defendiendo los derechos humanos sin condicionar jamás estas acciones judiciales a la actividad que estaban desarrollando nuestros defendidos al momento de ser detenidos o heridos. Asimismo, cuando hemos ido en estos últimos meses a centros penitenciarios para fiscalizar la propagación del covid-19, jamás hemos preguntado a quienes están privados de libertad por qué delito están condenados.

Lo anterior deja en evidencia que jamás he pretendido relativizar el respeto que yo siempre he tenido por la esencia de los derechos humanos. (El Mercurio  Cartas)

Sergio Micco

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