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La batalla por el 5G que se esconde tras la polémica de Huawei

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Un memo filtrado, aparentemente escrito por un funcionario del Consejo de Seguridad Nacional, reveló a inicios de este año exactamente cuán preocupado está Estados Unidos por Huawei.

El alza de la compañía china para convertirse en el mayor proveedor de equipos de telecomunicaciones del mundo le ha dado a China un gran impulso por sobre EEUU en la carrera por introducir y desarrollar la tecnología 5G, la próxima generación de comunicaciones móviles, según destacó la nota.

“Estamos perdiendo”, dijo. “Quienquiera que lidere tecnología y participación de mercado para el despliegue 5G tendrá una gran ventaja a futuro (…) comandando las alturas del dominio de la información”.

Once meses después, esos temores se han multiplicado en un conflicto abierto entre Washington y Beijing, con las autoridades estadounidenses presionando a los países aliados a que prohíban que Huawei construya sus redes 5G, citando preocupaciones sobre seguridad y los nexos poco claros de la compañía con el Estado chino.

El arresto y extradición planificada a EEUU de Meng Wanzhou, la directora financiera de Huawei e hija del fundador de la empresa, ha exacerbado aún más la disputa.

Diversos países han empezado a probar las redes 5G, aun cuando no se han acordado todos los estándares internacionales. El cambio a una nueva tecnología tiene profundas implicancias, y los países desconfían de quedarse atrás.

5G es “no es simplemente un ‘4G más rápido’”, dijo el memo de EEUU, describiéndolo como “un cambio más parecido al invento de la imprenta Gutenberg”. Traerá velocidades más altas, menores tiempos de demora entre la red y el dispositivo, y una capacidad mucho mayor para transferir datos.

Juntas, se espera que estas características sirvan de base a los vehículos autónomos, la inteligencia artificial y las comunicaciones entre máquinas que transformarán la forma en cómo funciona todo, desde los hogares hasta los hospitales y las fábricas.

PREPARANDO EL TERRENO

Antes de la crisis actual, China estaba bien posicionada para dominar el campo. Tras haberse quedado atrás con respecto a generaciones anteriores de comunicaciones móviles, Beijing comenzó a planificar con tiempo el 5G, estableciendo un grupo de trabajo con operadores móviles, fabricantes de equipos y de teléfonos desde inicios de 2013.

A medida que instalaba su red 4G, tenía su mirada puesta en expandirla a 5G, lo que requiere muchas más estaciones base. China tenía casi 2 millones de puntos de celdas a principios de 2018, que es diez veces más de las de EEUU, según la consultora Deloitte. Hay 5,3 sitios por cada 10 millas cuadradas en China, comparado a 0,4 en EEUU.

“Ningún país ha dedicado más esfuerzos en preparar el terreno”, dijo un reporte de la consultora Eurasia el mes pasado, que sugiere que China tendrá la ventaja de ser el primero en 5G.

Esa ventaja puede ser amplificada si los aliados de EEUU deciden prohibirle a Huawei ayudar a construir sus redes 5G.

En el Reino Unido, ejecutivos de telecomunicaciones se quejan de que sus pruebas en el área dependen del equipo de Huawei y de que una prohibición retrasaría la llegada del 5G entre nueve meses y un año.

Mientras tanto, a medida en que aumenta el debate sobre el uso de equipamiento hecho en China, los operadores de ese país están avanzando.

Las operaciones comerciales 5G están programadas para el próximo año, y las compañías de telecomunicaciones chinas están gastando miles de millones en infraestructura para poder ser las primeras en tener puras redes 5G “independientes”, en lugar de las superpuestas a 4G, cuando los estándares se aprueben.

Si China logra redes 5G independientes mucho antes que EEUU y el resto del mundo, las empresas tecnológicas chinas tendrán una ventaja en el desarrollo de aplicaciones, aunque la sólida regulación del país podría desacelerar su liderazgo.

Los fabricantes de smartphones chinos también ganarán mayor ventaja en el mercado local si China “se adelanta”, dijo Carolina Milanesi, analista móvil de Creative Strategies, una investigadora de Silicon Valley.

“Apple y Samsung, particularmente, tienen mucho riesgo al no participar y (dejar que) Huawei, Oppo, Vivo y muchos otros controlen el valioso mercado chino”, apuntó.

COOPERACIÓN ENTRE PARES

En tanto, mientras los problemas de Huawei y la compañía de equipos china ZTE señalan una posible apertura en el mercado, otros proveedores 5G han empezado a cooperar entre ellos.

En octubre, Samsung y NEC anunciaron que desarrollarán de forma conjunta estaciones base 5G. Ericsson anunció una alianza con Fujitsu.

Si EEUU está dispuesto a desafiar los esfuerzos chinos, podría prohibir ahora a proveedores estadounidenses trabajar con Huawei. Esa opción sería “nuclear”, según una importante figura dentro del sector de las telecomunicaciones, y podría detener el desarrollo en su camino.

“Si Huawei no puede obtener licencias de Android de Google, o de las patentes de Qualcomm en tecnología de radio 4G y 5G, no será capaz de fabricar smartphones o estaciones 4G/5G,” aseguró Edison Lee, analista de telecomunicaciones de Jefferies.

33 de los 92 proveedores principales de Huawei son compañías de EEUU, lo que demuestra su vulnerabilidad ante cualquier prohibición.

Tomar tales acciones, sin embargo, conllevaría el riesgo de que China decidiera separarse de los estándares internacionales y posiblemente crear dos sistemas separados y “potencialmente inoperables”, añadió Eurasia.

Ello podría dejar a las compañías, y a los países, teniendo que elegir por cuál sistema adoptar. “Ciertamente existe el riesgo de que veamos un mercado 5G fragmentado”, dijo Milansi.

Mientras tanto, otros países están esperando que cualquier retraso en su lanzamiento de 5G no les cueste demasiado. William Webb, exjefe de investigaciones en Ofcom y presidente del Instituto de Ingeniería y Tecnología, destacó que le Reino Unido se demoró en lanzar el 4G, pero se puso al día rápidamente. (DF-FT- Nic Fildes/Louise Lucas)

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