“Ni chicha ni limoná”. O “entre Tongoy y los Vilos”. Esa podría ser la traducción —muy aproximada y chilensis— del término 6-7, escogido por Dictionary.com como “la palabra del año 2025”.
¿Es una “palabra” la expresión 6-7? La voz se dice en inglés (six-seven, jamás sixty seven) y lo ideal es pronunciarla moviendo las manos, con las palmas hacia arriba.
¿Qué significa? La respuesta es “más enredada que cachipún de pulpo”, como se diría en buen chileno. Puede indicar que algo es “más o menos” o “regular”. O algo parecido a nuestro “no estar ni ahí”. Otros dicen que 6-7 simplemente “carece de sentido”.
Recurren a 6-7 los menores de 20, es casi un código de pertenencia. Lo usan para responder cualquier pregunta —por lo general considerada fome— de un adulto o para describir algo que no los entusiasma. También dicen 6-7 a coro cuando alguien (como el profesor de matemáticas de un Séptimo Básico) menciona la cifra 67.
Desde junio de 2025, las búsquedas sobre 6-7 crecieron espectacularmente. Su origen no es claro. Tendría que ver con la canción “Doot Doot” del rapero Skrilla y con el jugador LaMelo Ball, que mide 2,01 metros (6 pies y 7 pulgadas). Y con el video viral de un niño diciendo 6-7 en un partido de básquetbol local. Luego memes y tiktoks hicieron lo suyo.
En los recuentos sobre “la palabra del año 2025” aparecieron también otros términos. Como slop, escogida por el diccionario Merriam Webster, que significa “porquería digital”. O, dicho más elegante, “contenido digital de baja calidad, que se produce en gran cantidad con inteligencia artificial”.
Parasocial fue la apuesta del Cambridge Dictionary. El término ilustra la “conexión que alguien siente con una persona famosa que no conoce”. Por ejemplo, los millones de fanáticas que se emocionaron y felicitaron a Taylor Swift por su compromiso matrimonial muestran un vínculo “parasocial”.
El concepto rage bait fue escogido por los especialistas de Cambridge. Designa contenidos diseñados para generar rabia e indignación en las redes y así aumentar los clics y el tráfico web (y, muy probablemente, la polarización).
¿Qué nos dice este conjunto de palabras? En primer lugar, la mayoría se relaciona con universos digitales, redes o la IA. Surgen en inglés y suelen permanecer en esa lengua, lo que habla de la poca presencia del español en esos mundos.
Por otra parte, son palabras que dan cuenta de un mundo globalizado y de una cierta “conversación planetaria” entre jóvenes de distintos idiomas y culturas. Intercambio que genera palabras globales, instantáneas y a veces sin mayor sentido.
¿Es grave? No necesariamente. También hay algo lúdico en el 6-7. Pero en el juego de tensiones entre lo global y lo local, una gran pérdida cultural es la desaparición de refranes y vocablos locales, claves para dar sazón a la lengua y enlazados con nuestra identidad, historia e idiosincrasia. Estudios indican que el uso de dichos y voces locales hoy disminuye, en especial entre jóvenes.
Así que bienvenido 6-7. Pero también podemos comentar que algo es “reguleque”, “maoma”, “ahí nomás” o “piola”. En la variedad está el gusto. (El Mercurio)
Elena Irarrázabal



