El presidente de China, Xi Jinping, encabezó este lunes en Beijing la conmemoración del centenario del nacimiento del fallecido líder Jiang Zemin, en una ceremonia marcada por llamados a la unidad del Partido Comunista y realizada a un año del congreso que renovará la cúpula política del país.
Ante miles de funcionarios reunidos en el Gran Salón del Pueblo, Xi dedicó un discurso de unos 40 minutos a destacar el legado político y económico de Jiang, quien dirigió China durante una etapa de profundas transformaciones y apertura internacional.
La ceremonia contó con los siete integrantes del Comité Permanente del Politburó, antiguos altos cargos y familiares de Jiang. Entre los asistentes estuvieron el exprimer ministro Wen Jiabao y los exvicepresidentes Wang Qishan y Zeng Qinghong. El expresidente Hu Jintao no participó.
El homenaje ocurre además pocos días después de la muerte del exprimer ministro Zhu Rongji, estrecho colaborador de Jiang y figura clave de las reformas económicas que acompañaron la transición hacia una economía de mercado socialista.
Xi reivindicó el liderazgo de Jiang entre fines de los años 80 y comienzos de la década de 2000, período durante el cual China aceleró su crecimiento, reformó empresas estatales, desarrolló un mercado inmobiliario y culminó su ingreso a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001.
También destacó su defensa del liderazgo del Partido Comunista y estableció paralelos con prioridades de su propia administración, entre ellas la disciplina partidaria, la lucha contra la corrupción y la protección de la soberanía nacional.
El mandatario llamó además a mantenerse alerta frente a los “peligros potenciales” que enfrenta China, en momentos de fricciones comerciales con Estados Unidos y Europa, tensiones por Taiwán, desaceleración económica y declive demográfico.
TIANANMEN, HONG KONG Y TAIWÁN
Uno de los puntos políticamente más sensibles del discurso fue la reivindicación de la actuación de Jiang durante las protestas prodemocráticas de Tiananmén en 1989, cuya represión continúa siendo un tema fuertemente censurado en China continental.
Xi sostuvo que Jiang respaldó las decisiones adoptadas entonces por la dirigencia comunista y contribuyó a mantener la estabilidad en Shanghái. Poco después de la represión, Jiang fue nombrado secretario general del Partido Comunista.
El presidente también destacó el papel de su antecesor durante la devolución de Hong Kong en 1997 y Macao en 1999, así como su posición contraria a la independencia de Taiwán.
En ese contexto, recordó el denominado Consenso de 1992, alcanzado durante el mandato de Jiang y basado en el principio de la existencia de “una sola China”, aunque Beijing y el entonces gobierno taiwanés discrepaban sobre su interpretación.
SEÑAL POLÍTICA
La conmemoración adquiere especial relevancia por realizarse un año antes del XXI Congreso Nacional del Partido Comunista, previsto para 2027, instancia en la que se renovará la principal estructura de poder del país y se espera que Xi busque prolongar su liderazgo.
Analistas citados en el texto interpretan el homenaje como una señal de continuidad política, cohesión interna y disciplina partidaria antes de esa reorganización.
La reivindicación de Jiang también permite a Xi enlazar dos etapas distintas del desarrollo chino: la apertura económica y acelerada integración internacional de las décadas anteriores con una actualidad caracterizada por una mayor rivalidad geopolítica y un reforzamiento del control político interno.
En ese escenario, el mensaje central de Xi fue presentar la continuidad del liderazgo del Partido Comunista como condición para enfrentar las dificultades económicas, sociales y estratégicas que marcarán los próximos años de China. (NP-ChatGPT-La Tercera-Agencias)
