El candidato de izquierda Roberto Sánchez conserva una ajustada ventaja sobre la postulante de derecha Keiko Fujimori en la segunda vuelta presidencial de Perú, cuando el escrutinio supera el 95% de las actas procesadas y el resultado definitivo permanece abierto a la espera del conteo de los votos emitidos en el extranjero y de las actas observadas.
Según los últimos datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Sánchez alcanza el 50,117% de los sufragios frente al 49,883% obtenido por Fujimori, una diferencia de poco más de 41 mil votos. En una actualización posterior del conteo, la distancia se redujo a 26.356 preferencias, confirmando un escenario de alta competitividad entre ambos candidatos.
El proceso aún contempla la revisión de miles de actas pendientes, gran parte de ellas provenientes del extranjero, donde solo una fracción ha sido contabilizada. La Cancillería peruana informó que el traslado de las actas desde 73 países concluirá durante los próximos días, mientras continúan llegando los paquetes electorales bajo estrictas medidas de seguridad.
Paralelamente, más de 1.500 actas fueron observadas por presentar inconsistencias como errores numéricos, cifras ilegibles o votos impugnados, por lo que deberán ser revisadas por los Jurados Electorales Especiales. En caso de apelación, los expedientes podrán ser elevados al Jurado Nacional de Elecciones, máxima autoridad en materia electoral, antes de incorporarse al cómputo oficial.
Especialistas en derecho electoral estiman que estas actas podrían representar cerca de 300.000 votos, volumen suficiente para influir en un resultado tan estrecho. No obstante, sostienen que la gran mayoría de ellas será corregida y contabilizada mediante los procedimientos establecidos, evitando la pérdida de sufragios válidamente emitidos.
Roberto Sánchez se manifestó optimista respecto de sus posibilidades de triunfo, aunque llamó a esperar el escrutinio definitivo y pidió a todos los actores políticos respetar el resultado final en favor de la estabilidad del país. En la misma línea, Keiko Fujimori hizo un llamado a la tranquilidad y aseguró que aceptará el veredicto de las urnas, cualquiera sea el desenlace.
Ambos comandos mantienen un seguimiento permanente del proceso a través de miles de personeros desplegados en todo el país. Tanto Fuerza Popular como Juntos por el Perú afirmaron que respetarán los resultados oficiales y descartaron, por ahora, la presentación de impugnaciones adicionales.
Más de 27,3 millones de peruanos participaron en la elección presidencial que definirá al gobernante para el período 2026-2031, en un contexto marcado por una prolongada inestabilidad política y una de las contiendas electorales más estrechas de la historia reciente del país. (NP-ChatGPT-Emol-Agencias)
