Una serie de graves episodios registrados durante los últimos días volvió a instalar la preocupación por la violencia al interior de los establecimientos educacionales del país, fenómeno que coincide con un sostenido aumento de las denuncias por problemas de convivencia escolar.
Un estudio de Acción Educar reveló que las denuncias ingresadas ante la Superintendencia de Educación por hechos relacionados con la convivencia escolar aumentaron un 122% entre 2015 y 2025, pasando de 7.705 a 17.076 casos. La cifra representa, además, un incremento de 22,3% respecto de 2024.
Uno de los hechos más recientes ocurrió el 23 de julio, cuando la Policía de Investigaciones frustró dos posibles ataques en establecimientos educacionales de Puente Alto y Lautaro. En ambos casos, los involucrados eran estudiantes de 10 y 11 años que portaban armas cortantes y otros elementos, y que, según los antecedentes de la investigación, buscaban imitar el ataque ocurrido en marzo pasado en un liceo de Calama, donde una inspectora murió tras ser apuñalada.
Debido a que ambos menores son inimputables por su edad, quedaron bajo la responsabilidad de sus respectivos tutores legales, mientras continúan las diligencias para esclarecer los hechos.
Al día siguiente, el Instituto Nacional volvió a ser escenario de incidentes protagonizados por encapuchados. Un grupo de estudiantes lanzó bombas molotov contra personal de Carabineros, uno de cuyos artefactos impactó un vehículo en el que se encontraban dos niños de 6 y 7 años, provocando un principio de incendio. El hecho terminó con la detención de dos adolescentes de 16 y 17 años.
El 27 de julio, un nuevo caso de violencia escolar se registró en el colegio Islas de Chiloé, en la comuna de La Granja. Una estudiante de octavo básico atacó con un arma cortante a una alumna de segundo básico durante la jornada escolar, causándole múltiples heridas.
La víctima fue trasladada al Hospital Padre Hurtado, donde recibió atención médica y permaneció fuera de riesgo vital. La investigación quedó a cargo de la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones, que busca establecer las circunstancias en que ocurrió la agresión.
La escalada de hechos violentos tuvo su episodio más grave el 30 de julio, cuando un estudiante de 16 años falleció tras ser apuñalado a la salida del Liceo Polivalente Santiago de la Compostela, en la comuna de San Bernardo.
De acuerdo con los antecedentes preliminares, la víctima habría participado en una riña con otro estudiante del mismo establecimiento y murió producto de una herida cortopunzante en el tórax. El caso es investigado por Carabineros y la Fiscalía Metropolitana Occidente, que desarrolla diligencias para identificar y detener a los presuntos responsables.
Tras el crimen, la madre del adolescente manifestó su pesar y exigió que se esclarezcan los hechos, además de solicitar una investigación sobre las condiciones de seguridad al interior del establecimiento.
La sucesión de estos episodios en pocos días volvió a instalar el debate sobre la violencia escolar y los mecanismos de prevención, en un contexto en que las cifras muestran un aumento sostenido de las denuncias por conflictos de convivencia en el sistema educacional chileno. (NP-ChatGPT-Emol-24 Horas)
