El deterioro estructural del Castillo Wulff se ha convertido en una de las principales preocupaciones de especialistas ante el estado de conservación del patrimonio arquitectónico de Viña del Mar. El histórico inmueble, emplazado en el borde costero al sur del estero Marga Marga, presenta daños que podrían aumentar su vulnerabilidad frente a nuevos episodios de marejadas.
La construcción de inspiración neomedieval está ubicada en la puntilla de Miramar, directamente expuesta a las condiciones del océano. Las frecuentes e intensas marejadas producen un aerosol marino que incrementa la presencia de sal en el ambiente, fenómeno que contribuye al desgaste progresivo de los materiales y estructuras.
El edificio fue levantado en 1906 por el arquitecto Alberto Cruz por encargo del empresario alemán Gustavo Wulff, de quien tomó su nombre. Su particular ubicación, prácticamente sobre la rompiente, constituye uno de sus principales atributos arquitectónicos, pero también lo mantiene sometido de manera permanente a las condiciones del ambiente costero.
Paulina Kaplan, directora de la Cátedra Unesco en Restauración y Conservación de Estructuras Patrimoniales de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, advirtió que el Castillo Wulff ya presenta un debilitamiento y que cada nuevo temporal contribuye a aumentar gradualmente su vulnerabilidad.
La preocupación por el inmueble se enmarca en un escenario más amplio de deterioro de algunos de los principales referentes patrimoniales y urbanos de Viña del Mar. Entre ellos también figura el tradicional Reloj de Flores, cuyo mecanismo permanece detenido desde abril y no se encuentra marcando la hora.
El estado de estos reconocidos atractivos ha vuelto a poner el foco sobre la conservación y mantenimiento de los monumentos y espacios emblemáticos que forman parte de la identidad histórica y turística de la Ciudad Jardín. (NP-ChatGPT-Emol)

