Tras el acercamiento del español Pedro Sánchez y la presidente mexicana Claudia Sheinbaum en la reciente cumbre progresista de Barcelona, tras años de tensiones por el pasado colonial, la presidenta de la Comunidad de Madrid inició este domingo un viaje de 10 días a México, en una agenda que incluye un acto en honor al conquistador español Hernán Cortés.
El anuncio del viaje de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a México por un período de diez días desató cuestionamientos desde la oposición en el gobierno regional. La visita, orientada a fortalecer vínculos económicos y culturales, fue duramente criticada por sectores políticos que pusieron en duda su pertinencia.
Desde Más Madrid, su dirigencia calificó la gira como innecesaria y exigió explicaciones sobre su objetivo, sugiriendo que podría tratarse de un viaje sin justificación clara. En tanto, representantes del PSOE cuestionaron el uso de recursos públicos, señalando que los ciudadanos madrileños asumirían el costo de la visita.
Las críticas también se vinculan a declaraciones previas de Ayuso sobre México, que generaron controversia. En particular, comentarios en los que calificó al país como un “narcoestado” fueron rechazados por autoridades mexicanas, incluyendo a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien desestimó dichas afirmaciones.

La agenda de la jefa regional incluye actividades de carácter simbólico, como su participación en un acto en honor a Hernán Cortés en la catedral metropolitana de Ciudad de México, lo que ha sido interpretado como un gesto con implicancias políticas e históricas.
El viaje también reabre el debate sobre la visión histórica del pasado colonial español. Ayuso ha defendido en distintas ocasiones una interpretación que reivindica el legado del imperio, en contraposición a las posturas que promueven una revisión crítica de ese período. En ese contexto, ha rechazado la idea de que España deba pedir disculpas por la conquista, una demanda impulsada anteriormente por el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
La controversia se instala así en un escenario donde se entrecruzan crisis internacional, memoria histórica y debate político interno, marcando una nueva tensión entre oficialismo y oposición en la Comunidad de Madrid. (NP-ChatGPT-Agencias)
