La cifra de víctimas fatales por los terremotos que afectaron a Venezuela el pasado 24 de junio aumentó a 3.342 personas, mientras que los heridos llegaron a 16.740, de acuerdo con el último balance entregado por el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez.

En La Guaira, una de las zonas más golpeadas por la emergencia, las autoridades intensificaron los trabajos de remoción de escombros con el ingreso de maquinaria pesada destinada a acelerar la búsqueda y recuperación de cuerpos entre las estructuras destruidas.

La etapa de rescate internacional comenzó a disminuir luego de varios días de operaciones. De los 77 equipos provenientes de 31 países que participaron en las labores de emergencia, cerca de 25 permanecían en territorio venezolano apoyando las tareas pendientes.

Representantes de organismos internacionales explicaron que, tras la primera semana posterior a una catástrofe de esta magnitud, muchos grupos especializados comienzan progresivamente su retiro, aunque algunos equipos que llegaron más tarde continúan trabajando en las zonas afectadas.

Mientras avanzan las labores de recuperación, organismos humanitarios han reportado desplazamientos de familias desde las áreas más dañadas hacia otros estados del país. Muchas personas permanecen en refugios improvisados o cerca de edificios colapsados esperando noticias de sus familiares desaparecidos.

El impacto material de los sismos también mantiene una compleja situación logística. Solo en Caraballeda, las autoridades estiman que los terremotos dejaron alrededor de 1,25 millones de toneladas de escombros que deberán ser retirados.

Según los reportes oficiales, los movimientos telúricos de magnitud 7,2 y 7,5 provocaron daños en 856 edificios, de los cuales 190 terminaron completamente colapsados, dejando una profunda crisis humanitaria y de infraestructura en las zonas afectadas.

EXPERTOS DENUNCIAN CALIDAD DE LAS VIVIENDAS

Terremotos en Venezuela abren cuestionamientos por calidad de viviendas construidas por el Estado

La destrucción causada por los recientes terremotos en Venezuela abrió un intenso debate sobre la calidad de los complejos habitacionales levantados durante los últimos años por el Estado, especialmente en La Guaira, una de las zonas más afectadas por la tragedia.

Los edificios, impulsados originalmente durante el gobierno de Hugo Chávez como parte de una política destinada a entregar viviendas a sectores vulnerables, quedaron en el centro de las críticas luego de que varias estructuras colapsaran durante los sismos registrados el 24 de junio.

La emergencia ha dejado más de 3.300 personas fallecidas y más de 16.500 heridas, mientras miles de familias continúan enfrentando las consecuencias del desastre. En sectores costeros del norte de Caracas, conjuntos residenciales completos resultaron destruidos, dejando extensas áreas cubiertas por escombros.

La magnitud de los daños generó cuestionamientos sobre la planificación, los materiales utilizados y los estándares de construcción de estas edificaciones. Expertos del área de ingeniería han señalado que durante años existieron advertencias sobre eventuales riesgos asociados al terreno, el diseño y la resistencia estructural de algunos proyectos.

Las viviendas formaban parte de la Misión Vivienda, uno de los programas emblemáticos impulsados por el chavismo, que buscaba ampliar el acceso habitacional mediante la construcción masiva de departamentos y casas para familias de menores ingresos.

El actual gobierno venezolano ha defendido la iniciativa y sostiene que millones de viviendas han sido entregadas mediante este programa, destacando que mantiene nuevos proyectos en desarrollo y que el objetivo continúa siendo garantizar soluciones habitacionales.

Sin embargo, la respuesta posterior a los terremotos también ha generado controversia. Organizaciones humanitarias han cuestionado la capacidad estatal para enfrentar la emergencia y han denunciado dificultades en la coordinación de ayuda, atención a damnificados y procesos administrativos.

Informes de organismos civiles han advertido sobre la situación de miles de personas que permanecen fuera de sus hogares, muchas de ellas instaladas temporalmente en espacios públicos debido a la destrucción o inseguridad de sus viviendas.

La presidenta encargada Delcy Rodríguez rechazó las críticas y aseguró que las autoridades actuaron rápidamente tras la emergencia. Además, informó el despliegue de miles de funcionarios y anunció recursos destinados a la reconstrucción de viviendas e infraestructura dañada.

Mientras continúan las labores de recuperación y asistencia, la tragedia mantiene abierto el debate sobre la responsabilidad institucional, la seguridad de las construcciones y la preparación del país frente a desastres naturales de gran magnitud.(NP-ChatGPT-La Tercera-Agencias)