La cadena brasileña TV Globo canceló el último debate presidencial previsto antes de las elecciones del domingo 4 de octubre, luego de una serie de resoluciones judiciales que modificaron las condiciones del encuentro y de las decisiones del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y del senador Flávio Bolsonaro de no participar. La suspensión, anunciada pocas horas antes de la transmisión programada para el jueves, generó cuestionamientos de organizaciones de prensa por la intervención de los tribunales en la organización del programa.

El debate debía realizarse en los estudios de Globo, en Río de Janeiro, y constituía la última oportunidad para que los principales candidatos expusieran y confrontaran sus propuestas en televisión antes de la primera vuelta presidencial. Su cancelación se produjo en medio de una campaña marcada por la polarización política y la estrecha diferencia entre Lula y Bolsonaro reflejada en sondeos recientes.

La primera ausencia fue confirmada el miércoles por Lula, de 80 años, quien busca un cuarto mandato presidencial no consecutivo. El mandatario optó por participar en una entrevista en el popular pódcast Flow, programada para el mismo horario del debate televisivo.

Durante esa conversación, el jefe de Estado justificó su decisión señalando que considera poco provechoso el formato de los debates, debido a las intervenciones y comentarios de candidatos con menor respaldo electoral. A su juicio, esas dinámicas dificultan una discusión sustantiva sobre las propuestas de gobierno.

Posteriormente, Flávio Bolsonaro, senador de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, anunció que tampoco asistiría al encuentro. Su decisión fue comunicada apenas dos horas antes del inicio previsto, después de conocerse una resolución del Tribunal Superior Electoral (TSE) que modificaba las reglas acordadas previamente entre la televisora y los participantes.

La controversia se originó por una medida cautelar dictada por la magistrada Estela Aranha, quien acogió un recurso presentado por la campaña de Lula y prohibió a Globo exhibir un atril vacío para representar la ausencia del mandatario.

La disposición dejó sin efecto una de las condiciones establecidas originalmente por la cadena, que contemplaba mantener visibles los espacios de los candidatos que decidieran no participar. Además, la jueza impidió que los demás aspirantes formularan preguntas dirigidas al presidente ausente.

Aranha fundamentó su resolución en la posibilidad de que esas circunstancias generaran un desequilibrio electoral en perjuicio de Lula. También recordó que la participación en debates constituye una decisión voluntaria de los candidatos y no una obligación impuesta por la legislación.

En paralelo, otra resolución judicial alteró la nómina de participantes. Un magistrado de la Corte Suprema ordenó incorporar al candidato Renan Santos, representante del partido Misión, quien había quedado excluido de la convocatoria inicial de Globo conforme a los criterios establecidos por la emisora y su interpretación de las normas electorales.

La sucesión de decisiones judiciales, adoptadas cuando faltaban pocas horas para la transmisión, llevó a la cadena a suspender definitivamente el programa.

En una declaración pública, Globo cuestionó las modificaciones de última hora y sostuvo que las resoluciones provocaron una situación de “inseguridad jurídica” que impedía mantener las condiciones necesarias para realizar el debate.

La empresa calificó, además, las decisiones como una “injerencia indebida” en la libertad de los medios de comunicación para organizar encuentros entre candidatos, especialmente cuando las reglas habían sido definidas y comunicadas con anterioridad.

Las principales asociaciones brasileñas de prensa también expresaron su rechazo a la intervención judicial. Las organizaciones manifestaron su “profunda indignación” y describieron las resoluciones como una interferencia que afectaba la autonomía editorial de los medios.

Por su parte, Flávio Bolsonaro atribuyó su ausencia a lo que calificó como una situación de censura contra la televisora. El candidato del Partido Liberal (PL) acusó a Lula de recurrir a la justicia electoral para evitar las consecuencias políticas de su decisión de no asistir.

“Lula no solo no va al debate, sino que usa a sus amigos del judiciario para imponer la censura a TV Globo. Es triste e indignante”, afirmó el senador a través de sus redes sociales.

Bolsonaro también cuestionó a la magistrada Estela Aranha, recordando que fue nominada por Lula en 2025 para integrar el Tribunal Superior Electoral. A partir de ese antecedente, el candidato planteó dudas sobre la independencia de la resolución, aunque sus declaraciones no constituyen por sí mismas evidencia de una intervención del mandatario en la decisión judicial.

El senador sostuvo que su principal adversario había optado por eludir la confrontación directa y pidió a sus seguidores expresar su rechazo a lo ocurrido mediante el voto en la primera vuelta.

Ante la cancelación del encuentro televisivo, Bolsonaro organizó una transmisión alternativa en redes sociales junto a sus aliados políticos. Durante la actividad reiteró sus cuestionamientos al TSE y al presidente, además de exponer sus posiciones frente a la controversia.

La emisión alcanzó momentos de audiencia superiores a 900 mil espectadores simultáneos cerca de la medianoche, mientras que la entrevista de Lula en el pódcast Flow registró hasta 1,6 millones de usuarios conectados al mismo tiempo.

La disputa por el debate se suma a otros episodios que han situado al Poder Judicial en el centro de la campaña presidencial brasileña. Durante las semanas anteriores, distintas resoluciones y controversias relacionadas con magistrados de los tribunales superiores habían generado enfrentamientos entre dirigentes políticos.

Uno de los casos mencionados en el debate público es el escándalo financiero del Banco Master, que ha provocado cuestionamientos sobre las relaciones de algunos integrantes de la Corte Suprema con un empresario bancario encarcelado en el marco de una investigación por un presunto fraude millonario.

Entre los magistrados señalados en la controversia figura Alexandre de Moraes, quien tuvo un papel relevante en el proceso judicial que culminó con la condena del expresidente Jair Bolsonaro por su participación en una trama golpista.

El exmandatario, condenado a 27 años de prisión y actualmente bajo arresto domiciliario, continúa siendo una figura central del Partido Liberal. Su hijo Flávio, que asumió la candidatura presidencial del sector, ha prometido concederle un indulto si llega a la Presidencia.

La suspensión del debate ocurrió cuando restaban tres días para la votación presidencial, en un escenario en que las encuestas mostraban una competencia estrecha entre Lula y Flávio Bolsonaro. La cancelación dejó sin realizarse el último encuentro televisivo programado entre los aspirantes y abrió una controversia sobre las atribuciones de la justicia electoral y la autonomía de los medios de comunicación durante las campañas. (NP-ChatGPT-Cooperativa-Agencias)