El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió en acelerar la construcción de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca, luego del incidente de seguridad registrado durante la cena de corresponsales que obligó a evacuar a las autoridades presentes.

El Mandatario afirmó que el hecho no habría ocurrido si ya existiera esta infraestructura, la que describe como una instalación de alta seguridad con características similares a un recinto militar, diseñada para albergar eventos oficiales con mayores resguardos.

El proyecto contempla una estructura de gran escala, con un costo estimado de entre 170 y 350 millones de dólares, financiado por aportes privados de empresarios y grandes compañías tecnológicas. La iniciativa busca ser inaugurada antes del término de su actual mandato.

Sin embargo, la construcción se encuentra detenida tras una resolución judicial del juez federal Richard Leon, quien cuestionó la legalidad del proyecto al considerar que no existe base normativa suficiente que respalde la autoridad presidencial para ejecutarlo en esas condiciones.

La decisión se produjo tras una demanda presentada por una organización dedicada a la preservación patrimonial, lo que abrió un nuevo frente judicial para la administración.

Frente a ello, Trump calificó la acción legal como infundada y reiteró la necesidad urgente de avanzar en la obra, argumentando que contará con los más altos estándares de seguridad y que su implementación es respaldada por organismos como el Servicio Secreto.

El debate en torno al proyecto combina aspectos de seguridad, legalidad y financiamiento, en medio de un contexto marcado por recientes incidentes que han puesto en cuestión los protocolos en eventos oficiales. (NP-ChatGPT-La Tercera-Agencias)