El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó expectación este domingo al asegurar que “podría haber discusiones” con el gobernante venezolano, Nicolás Maduro, señalando que “Venezuela quiere hablar”. La declaración se produce en medio de un creciente despliegue militar estadounidense en el Caribe, que incluye la llegada del portaaviones USS Gerald R. Ford, el más grande de la flota.

Trump, sin precisar la fecha ni los encargados de las conversaciones, insistió en que el interés en el diálogo proviene de Venezuela, cuyo contenido no conoce. “Yo hablo con cualquiera, veremos qué pasa”, declaró a la prensa en Florida. Este anuncio de posibles conversaciones se da luego de reportes de prensa en octubre que indicaban que Caracas buscaba negociar con la Administración Trump, con propuestas que incluían un gobierno de transición sin Maduro o abrir su sector petrolero y de oro a compañías estadounidenses.

Pese a la apertura al diálogo, las palabras de Trump coincidieron con un movimiento de alta presión contra Caracas. El Departamento de Estado de EE. UU. anunció este domingo la designación, a partir del 24 de noviembre, del Cartel de los Soles como organización terrorista extranjera (FTO). Washington vincula directamente a este grupo con Nicolás Maduro y otros altos cargos, acusándolos de haber corrompido al ejército, la inteligencia y el poder judicial venezolano.

El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que el Cartel de los Soles está liderado por Maduro, al que calificó de “régimen ilegítimo”. La designación FTO se suma a la catalogación previa del Cartel, en julio, como grupo terrorista global especialmente designado (SDGT) por el Departamento del Tesoro.

Trump reconoció que la designación terrorista “permite” que Washington ataque activos o infraestructura de Maduro dentro de Venezuela, aunque matizó que no ha dicho que lo hará. Aseguró que mantendrá al Congreso “involucrado” en las discusiones sobre los próximos pasos.

El contexto de la posible negociación y la designación terrorista está marcado por la escalada militar. La llegada del portaaviones USS Gerald R. Ford al Caribe es parte del despliegue ordenado por Trump en la región. Además, EE. UU. anunció la destrucción de otra embarcación en el Pacífico supuestamente cargada de drogas, con un saldo de tres hombres muertos acusados de “narcoterroristas”, sumando 21 bombardeos similares y más de 80 muertos desde septiembre.

El presidente estadounidense defendió los ataques argumentando que el despliegue es “sobre drogas” y también sobre las “cientos de miles de personas que arrojaron a nuestro país”, incluyendo a supuestos miembros del grupo criminal Tren de Aragua y narcotraficantes.

Desde el lado venezolano, el ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, ha sostenido que el “Cartel de los Soles es un invento” estadounidense, utilizado para señalar como criminal a cualquier persona que les “molesta”.

El secretario de Estado Rubio avisó que Estados Unidos “continuará usando todas las herramientas disponibles” para proteger sus intereses de seguridad nacional y negar financiamiento a los narcoterroristas, enfatizando que ni Maduro ni sus compinches representan el gobierno legítimo de Venezuela. (NP-Gemini-Cooperativa EFE)