Estados Unidos y Irán anunciaron este miércoles un alto el fuego por dos semanas, en el marco del conflicto que ambas naciones mantienen desde fines de febrero. El acuerdo busca reducir las tensiones y generar condiciones para avanzar hacia un proceso de negociación. Tanto Washington como Teherán se atribuyeron el éxito del pacto, destacando sus respectivos logros en medio de la confrontación.
El presidente Donald Trump calificó el entendimiento como una “victoria total y completa”, mientras que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán afirmó que su adversario sufrió una “derrota histórica y aplastante”. El acuerdo contempla además la reapertura del estrecho de Ormuz, clave para el comercio global de hidrocarburos, así como el inicio de conversaciones en Pakistán a partir del viernes.
Durante la jornada, se registró el tránsito de embarcaciones por el estrecho tras su reapertura, según datos de la empresa MarineTraffic. Dos buques cruzaron la ruta estratégica en horas de la mañana, marcando un primer indicio de normalización en el flujo marítimo internacional.
Desde Teherán señalaron que el diálogo con Washington se extenderá inicialmente por dos semanas, periodo en el que también se evaluará la continuidad de la tregua, sin descartar una eventual prolongación. Entre las condiciones planteadas por Irán figuran el reconocimiento de su programa de enriquecimiento de uranio y el levantamiento de sanciones económicas. El canciller Abás Araqchi indicó que el paso por Ormuz se mantendrá abierto siempre que cesen los ataques contra su país.
Por su parte, Trump sostuvo que el acuerdo debe asegurar una apertura “total, inmediata y segura” del estrecho, afirmando que las negociaciones para alcanzar una paz definitiva se encuentran en una etapa avanzada. No obstante, persisten dudas sobre la estabilidad del pacto y su alcance real en la región.
En paralelo, Israel advirtió que la tregua no se extenderá a Líbano, donde se han intensificado las tensiones. Autoridades israelíes emitieron órdenes de evacuación en sectores del sur de Beirut, zona vinculada al grupo Hezbolá. Tras el anuncio, se registraron nuevos hechos de violencia, incluyendo el lanzamiento de misiles desde Irán hacia territorio israelí y un ataque con dron en Baréin que dejó dos personas heridas.
Desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, al menos 1.500 personas han fallecido, según cifras entregadas por autoridades libanesas. La guerra se extendió a Líbano el 2 de marzo, con enfrentamientos entre Israel y Hezbolá, lo que mantiene la incertidumbre sobre la evolución del conflicto en Medio Oriente. (NP-ChatGPT-Emol-Agencias)
