La aprobación del proyecto de Ley de Transferencia Tecnológica constituye un avance relevante para el sistema de ciencia, tecnología e innovación del país. Sin embargo, su éxito no dependerá únicamente de la existencia de una nueva normativa, sino de la capacidad de Chile para construir un ecosistema que transforme el conocimiento en productividad, empleo y desarrollo.

Durante décadas hemos fortalecido la investigación y la formación de capital humano avanzado, pero persiste una brecha entre el conocimiento generado en universidades y centros de investigación y su aplicación efectiva en la economía y la sociedad. Una ley puede facilitar ese proceso, pero no reemplaza la necesidad de instituciones sólidas, incentivos adecuados y una colaboración permanente entre academia, empresas y Estado.

La transferencia tecnológica no debe entenderse solo como un mecanismo para crear patentes o empresas de base científica, sino como una herramienta para diversificar la economía, fortalecer el desarrollo regional y aumentar la competitividad del país.

Los países más desarrollados no son necesariamente aquellos que producen más conocimiento, sino aquellos que han aprendido a transformarlo en innovación, crecimiento y bienestar para sus ciudadanos y ese es el verdadero desafío que esta nueva ley plantea para Chile. (Red NP-Uniacc)

Dr. Nassib Segovia Moreno

Director de Escuela de Negocios Universidad UNIACC