Los trabajadores bolivianos consolidaron su posición como el principal grupo de extranjeros que obtiene visas laborales en Chile, desplazando a los ciudadanos venezolanos, quienes encabezaban estas autorizaciones desde 2017. La tendencia comenzó a evidenciarse durante 2024 y se ha fortalecido durante el presente año, según cifras del Servicio Nacional de Migraciones.

Durante el primer semestre de 2026 se otorgaron 84.717 visas laborales a ciudadanos bolivianos, lo que representa un aumento de 20,7% en comparación con igual período del año anterior. En contraste, los venezolanos obtuvieron 12.624 permisos de trabajo, seguidos por ciudadanos de Colombia, con 6.635 visas, y de Perú, con 5.109.

En total, entre enero y junio se entregaron 121.977 visas laborales, cifra que representa un incremento de 11,1% respecto del mismo período de 2025. Del total de permisos concedidos, cerca del 70% correspondió a ciudadanos bolivianos, manteniendo la tendencia observada desde el año pasado.

El cambio comenzó a consolidarse tras la firma, en 2023, de un acuerdo bilateral entre Chile y Bolivia destinado a facilitar la regularización migratoria de trabajadores de ese país. El convenio eliminó el pago de US$90 por el permiso laboral y simplificó el acceso a una residencia temporal por hasta dos años, mediante la denominada Visa Mercosur.

El director del Servicio Nacional de Migraciones, Frank Sauerbaum, explicó que la gratuidad del trámite y la facilidad para acceder al permiso de residencia explican el importante aumento en las solicitudes de ciudadanos bolivianos, quienes actualmente concentran la mayor parte de las visas laborales otorgadas en el país.

El exdirector del organismo, Rodrigo Sandoval, sostuvo que las cifras reflejan un proceso de mayor regularización de trabajadores que anteriormente podían desempeñarse al margen del sistema migratorio. A su juicio, este fenómeno contribuye a reducir la informalidad laboral, fortalecer la fiscalización y mejorar la recaudación tributaria y previsional, además de disminuir la acción de intermediarios que se benefician de la situación irregular de los migrantes.

Sandoval añadió que el incremento de permisos no necesariamente implica un aumento de la migración, sino una mayor capacidad del Estado para administrar un flujo laboral que ya existía mediante políticas orientadas a facilitar la regularización.

La mayor parte de los trabajadores bolivianos que llegan al país se incorpora a labores agrícolas de temporada, un sector que ha reconocido la importancia de la mano de obra extranjera para sostener la producción y las exportaciones del rubro.

En ese contexto, el Gobierno trabaja en la implementación de una nueva visa laboral de temporada destinada a agilizar el ingreso y permanencia de trabajadores agrícolas extranjeros. La iniciativa contempla modificaciones al Decreto 177 para simplificar los trámites migratorios y ampliar de seis a diez meses el período anual de permanencia autorizado, manteniendo la posibilidad de otorgar permisos renovables de largo plazo.

Especialistas consideran que esta nueva herramienta permitirá ordenar un flujo laboral permanente mediante un sistema migratorio adaptado a las necesidades del sector agrícola, favoreciendo una migración regular y una mejor gestión de la demanda de trabajadores temporales. (NP-ChatGPT-La Tercera)