In recent weeks, Southeast Asia has solidified its position as the epicenter of the reconfiguration of the global security order. The start of the 41st edition of the “Balikatan” exercises between the United States and the Philippines not only represents the most ambitious military deployment in the history of the bilateral alliance, but also marks the de facto implementation of Manila’s defensive governance doctrine in the face of Beijing’s growing assertiveness. In a context where the stability of global supply chains is already under pressure due to the crisis in the Middle East, the strengthening of the Manila-Washington axis introduces a new deterrent variable that seeks to safeguard territorial sovereignty in the Indo-Pacific against challenges to freedom of navigation and international law.

The Transition to Integrated Deterrence in the Indo-Pacific

The strategic core of these maneuvers lies in the concept of integrated deterrence, a defense architecture that transcends the military sphere to intertwine technological, diplomatic, and economic capabilities. For the first time, joint forces are operating long-range missile systems and state-of-the-art surveillance drones on strategic islands located less than 160 kilometers from Taiwan, sending a clear message about the ability to respond immediately to any attempt to alter the regional status quo. For the administration of Ferdinand Marcos Jr., this step signifies the definitive abandonment of strategic ambiguity in favor of an active territorial defense posture that seeks to raise the political and military cost of any incursion into its Exclusive Economic Zone.

This deployment also demonstrates an accelerated modernization of Philippine operational capabilities, which have shifted from an internal counterinsurgency orientation to one of conventional external defense. The integration of real-time command and control systems with the Pentagon allows Manila to act as a critical node in the South China Sea surveillance network, closing the loopholes previously exploited through “gray zone” tactics. This synergy not only strengthens Philippine national security but also projects an image of allied resilience that challenges the narrative of a US withdrawal from Asia, consolidating a united front in one of the world’s most sensitive flashpoints.

PIVOTE ESTRATÉGICO DE MANILA: DISUASIÓN INTEGRADA Y NUEVO EQUILIBRIO DE PODER EN EL MAR DEL SUR DE CHINA

En las últimas semanas, el Sudeste Asiático se ha consolidado como el epicentro de la reconfiguración del orden de seguridad global. El inicio de la cuadragésima primera edición de los ejercicios “Balikatan” entre Estados Unidos y Filipinas no sólo representa el despliegue militar más ambicioso en la historia de la alianza bilateral, sino que marca la implementación fáctica de la doctrina de gobernanza defensiva de Manila frente a la creciente asertividad de Beijing. En un contexto donde la estabilidad de las cadenas de suministro globales ya se encuentra bajo presión por la crisis en Medio Oriente, el fortalecimiento del eje Manila-Washington introduce una nueva variable de disuasión que busca blindar la soberanía territorial en el Indo-Pacífico ante los desafíos a la libre navegación y el derecho internacional.

La transición hacia la disuasión integrada en el Indo-Pacífico

El núcleo estratégico de estas maniobras reside en el concepto de disuasión integrada, una arquitectura de defensa que trasciende el plano militar para entrelazar capacidades tecnológicas, diplomáticas y económicas. Por primera vez, las fuerzas conjuntas están operando sistemas de misiles de largo alcance y drones de vigilancia de última generación en islas estratégicas situadas a menos de 160 kilómetros de Taiwán, enviando un mensaje claro sobre la capacidad de respuesta inmediata ante cualquier intento de alteración del status quo regional. Para la administración de Ferdinand Marcos Jr., este paso significa el abandono definitivo de la ambigüedad estratégica en favor de una postura de defensa territorial activa que busca elevar el costo político y militar de cualquier incursión en su Zona Económica Exclusiva.

Este despliegue también evidencia una modernización acelerada de las capacidades operativas filipinas, que han pasado de una orientación contrainsurgente interna a una de defensa exterior convencional. La integración de sistemas de mando y control en tiempo real con el Pentágono permite que Manila actúe como un nodo crítico en la red de vigilancia del Mar del Sur de China, cerrando los espacios de impunidad que anteriormente eran explotados mediante tácticas de “zona gris”. Esta sinergia no solo fortalece la seguridad nacional filipina, sino que proyecta una imagen de resiliencia aliada que desafía la narrativa de un repliegue estadounidense en Asia, consolidando un frente unido en uno de los puntos de fricción más sensibles del planeta.

El factor japonés y la multilateralización de la defensa

Un hito histórico en la coyuntura actual es la participación sustantiva de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, que por primera vez desde mediados del siglo XX desempeñan un rol de combate simulado en territorio filipino. Esta “multilateralización” de la defensa responde a la necesidad de crear un bloque de seguridad interoperabilidad que no dependa exclusivamente de la presencia de Estados Unidos. Al involucrar a potencias regionales como Japón y Australia en los ejercicios de recuperación de islas y combate anfibio, Manila está tejiendo una red de alianzas transversales que diluye la presión bilateral y reparte las responsabilidades de seguridad en el corredor marítimo más transitado del mundo.

Para Japón, esta incursión representa la culminación de su propio giro hacia el realismo defensivo, alejándose de las restricciones históricas para asumir un papel proactivo en la estabilidad regional. La presencia de tropas japonesas en suelo filipino es interpretada por los analistas como el nacimiento de una arquitectura de seguridad en “red” que sustituye al antiguo modelo de “rayos y centro” controlado por Washington. Este cambio de paradigma dificulta enormemente los cálculos estratégicos de Beijing, que ahora debe enfrentarse a una coalición de democracias regionales con capacidades tecnológicas complementarias y una voluntad política compartida de preservar el acceso libre a los bienes públicos globales.

Geopolítica de la energía: El uso del suministro como arma de presión

La respuesta de Beijing ante estos ejercicios ha introducido una dimensión de economía política que complica el tablero de seguridad regional. En las últimas 48 horas, el gobierno chino ha sugerido la posibilidad de restringir el acceso a sus reservas estratégicas de petróleo y gas para las naciones que “amenacen la paz regional”, una clara alusión a la crisis de suministro que afecta a Filipinas tras los incidentes en el Estrecho de Ormuz. Este uso del suministro energético como herramienta de presión asimétrica busca explotar la vulnerabilidad económica de Manila, intentando forzar un repliegue diplomático mediante el condicionamiento de la seguridad energética nacional a la obediencia en materia de política exterior.

Este intento de coacción energética pone de relieve la interconexión entre los conflictos en Medio Oriente y la estabilidad en Asia-Pacifico. Para Manila, el dilema reside en mantener la integridad de sus alianzas de seguridad mientras gestiona un shock de oferta que amenaza con paralizar su economía interna. Washington y sus aliados se ven obligados, por tanto, a incluir la seguridad energética como un pilar fundamental de sus acuerdos de defensa, explorando la creación de una red de suministro resiliente que proteja a los socios regionales de las tácticas de extorsión económica. La energía ha dejado de ser un tema meramente comercial para convertirse en un componente central de la disuasión integrada en este año.

Hacia una nueva arquitectura de seguridad regional

Las maniobras del presente año marcan el nacimiento de un nuevo estándar de gobernanza regional donde la seguridad se define a través de la cooperación tecnológica y la resiliencia económica. El éxito de Manila al atraer a múltiples socios globales hacia su órbita defensiva demuestra que las naciones del Sudeste Asiático están dejando de ser simples espectadores de la gran competencia entre potencias para convertirse en arquitectos de su propio destino estratégico. El “pívot” de Filipinas es el reflejo de una región que ha comprendido que la paz no es un estado pasivo, sino un resultado directo de la capacidad fáctica para disuadir la agresión y proteger los marcos legales internacionales.

El futuro del Indo-Pacífico dependerá de la capacidad de este bloque emergente para sostener su cohesión frente a las presiones de carácter híbrido que Beijing continuará ejerciendo. La integración de capacidades militares con la seguridad de los recursos será la clave para evitar que la región caiga en una esfera de influencia excluyente. Mientras los ejercicios “Balikatan” continúan desarrollándose en aguas disputadas, queda claro que la soberanía nacional en el siglo XXI ya no se defiende solo en las fronteras geográficas, sino en la solidez de las redes de confianza y en la capacidad de innovación conjunta para enfrentar amenazas multidimensionales.

La historia de este 2026 registrará este periodo como el momento en que las potencias medias del Pacífico decidieron blindar su autonomía mediante una alianza estratégica sin precedentes. El equilibrio de poder ha dejado de ser una ecuación estática para transformarse en un sistema dinámico de disuasión que desafía las viejas lógicas de hegemonía. Para el analista internacional, el desafío reside ahora en observar cómo esta nueva arquitectura de seguridad podrá coexistir con la necesidad de una desescalada diplomática urgente, asegurando que la fortaleza militar sea siempre el soporte de una paz estable y duradera en el hemisferio.

Fuente: https://www.escenariomundial.com/2026/04/28/el-pivot-estrategico-de-manila-disuasion-integrada-y-el-nuevo-equilibrio-de-poder-en-el-mar-del-sur-de-china/

JAPAN DEFIES ALL SPACE LOGIC: PROPOSES ENCLOSING THE MOON WITH AN 11,000 KM RING TO GENERATE INFINITE ENERGY

The project envisions covering the lunar equator with solar panels to generate continuous energy.

Japan has proposed encircling the Moon with an 11,000-kilometer ring, opening the door to an unprecedented use of space. The proposed solar ring, known as Luna Ring, describes a strip of panels approximately 400 kilometers wide that would completely encircle the lunar equator for about 11,000 kilometers.

It is an ambitious Japanese project that proposes covering the lunar equator with solar panels to generate continuous energy and transmit it to Earth, although its technical and economic feasibility remains highly questionable.

One of the most ambitious ideas for the future of energy has emerged from Japan and presents an almost science-fiction scenario: encircling the Moon with a gigantic structure of solar panels capable of continuously generating energy and transmitting it to Earth. The project, known as Luna Ring, opens a debate about the true limits of space engineering.

A solar belt of unprecedented scale

The proposal describes the construction of a strip of photovoltaic panels approximately 400 kilometers wide that would completely encircle the lunar equator, forming a ring roughly 11,000 kilometers long.

JAPÓN DESAFÍA CUALQUIER LÓGICA ESPACIAL: PROPONE RODEAR LA LUNA CON UN ANILLO DE 11.000 KMS. PARA GENERAR ENERGÍA INFINITA

El proyecto plantea cubrir el ecuador lunar con paneles solares para generar energía continua

Japón ha propuesto rodear la Luna con un anillo de 11.000 kilómetros y ha abierto la puerta a un uso nunca visto del espacio. La propuesta del anillo solar, conocida como Luna Ring, describe una franja de paneles de unos 400 kilómetros de ancho que rodearía completamente el ecuador lunar a lo largo de unos 11.000 kilómetros.

Es un ambicioso proyecto japonés que plantea cubrir el ecuador lunar con paneles solares para generar energía continua y transmitirla a la Tierra, aunque su viabilidad técnica y económica sigue siendo muy cuestionada.

Una de las ideas más ambiciosas del futuro energético ha salido de Japón y plantea un escenario casi de ciencia ficción: rodear la Luna con una gigantesca estructura de paneles solares capaz de generar energía de forma continua y enviarla a la Tierra. El proyecto, conocido como Luna Ring, abre un debate sobre los límites reales de la ingeniería espacial.

Un cinturón solar de escala sin precedentes

La propuesta describe la construcción de una franja de paneles fotovoltaicos de unos 400 kilómetros de ancho que rodearía completamente el ecuador lunar, formando un anillo de aproximadamente 11.000 kilómetros de longitud.

El objetivo es aprovechar una ventaja clave del entorno lunar: la ausencia de atmósfera y la posibilidad de recibir luz solar constante en determinadas zonas, lo que permitiría una generación energética ininterrumpida.

Energía continua desde el espacio

El sistema no solo busca producir electricidad en la Luna, sino también enviarla a la Tierra. Para ello, el proyecto contempla dos métodos principales de transmisión:

  • Microondas, que serían emitidas hacia la Tierra y reconvertidas en electricidad mediante antenas receptoras.
  • Láser de alta precisión, capaz de concentrar energía en puntos concretos, aunque con exigencias técnicas mucho mayores.

Ambas opciones requieren una coordinación extremadamente precisa entre la generación, la orientación y la recepción de la energía.

Una infraestructura lunar compleja

El diseño del Luna Ring no se limita a paneles solares. También incluye una red interna de transporte de energía en la superficie lunar, que llevaría la electricidad desde las zonas de generación hasta estaciones de transmisión situadas en la cara visible del satélite.

Este sistema implicaría una infraestructura industrial sin precedentes fuera de la Tierra, con nodos energéticos, cableado y estaciones automatizadas operando en condiciones extremas.

El papel clave de la robótica

Uno de los pilares del proyecto sería el uso intensivo de robots autónomos para construir y mantener la estructura. La presencia humana directa sería muy limitada debido a la radiación, las temperaturas extremas y la falta de atmósfera.

Esto obligaría a desarrollar máquinas capaces de trabajar durante largos periodos sin intervención, en un entorno donde cualquier fallo técnico sería extremadamente difícil de reparar.

Pérdidas energéticas y eficiencia limitada

Uno de los mayores desafíos del sistema es su eficiencia. Las estimaciones actuales indican que una gran parte de la energía se perdería durante la conversión y transmisión:

  • La transmisión por microondas tendría una eficiencia aproximada inferior al 10%.
  • El uso de láser podría reducir aún más el rendimiento total.
  • Esto significa que para entregar energía útil a la Tierra, sería necesario generar cantidades mucho mayores en la Luna.

Un coste fuera de escala terrestre

El proyecto también se enfrenta a una barrera económica gigantesca. La construcción de una estructura de estas dimensiones implicaría costes de lanzamiento, ensamblaje y mantenimiento extremadamente altos.

Estudios previos sobre transmisión de energía espacial han señalado que, con la tecnología actual, este tipo de sistemas no resulta viable económicamente sin avances significativos en materiales, automatización y transporte espacial.

Un entorno lunar hostil

La Luna no es un lugar fácil para infraestructuras industriales. Entre los principales obstáculos destacan:

  • El polvo lunar, altamente abrasivo y capaz de dañar maquinaria.
  • Las variaciones extremas de temperatura.
  • La radiación solar y cósmica.
  • La dificultad de mantenimiento o reparación directa.

Estos factores aumentan la complejidad del proyecto y su dependencia de sistemas automatizados.

Una idea todavía teórica, pero reveladora

Por ahora, el Luna Ring no es un proyecto en fase de construcción, sino una propuesta conceptual sin financiación cerrada ni calendario oficial. Sin embargo, refleja una tendencia creciente en la investigación energética: la exploración del espacio como posible fuente de energía a gran escala.

Más allá de su viabilidad inmediata, la idea muestra hasta qué punto la ingeniería contemporánea está empezando a pensar en soluciones energéticas fuera del planeta Tierra.

Fuente: https://okdiario.com/ciencia/japon-logica-espacial-propone-rodear-luna-anillo-11-000-km-generar-energia-infinita-siempre-16632671

CHINA STOCKS UP DATA, THE RAW MATERIAL OF THE FUTURE

Those visiting the world’s largest industrial fair in Hanover this week will be impressed by the sheer number of robots, controlled by artificial intelligence, capable of shaking hands, answering questions in multiple languages, and welding metal parts.

However, the true stars at the fairgrounds in the capital of Lower Saxony are something that cannot be seen or touched, but without which our industrial future would be unthinkable. We are talking about data, the true digital raw material, as important as electricity or oil are to us today.

In a few years, it will be data that determines competitive advantages and market share, and possibly even the strength of national economies.

Data under state supervision

In China, private data is openly collected. Each individual receives a rating based on this data, known as the “social credit system.” The government justifies this by arguing that it seeks to promote greater morality and honesty in social life, as well as combat fraud and corruption.

Now, industrial data is in the spotlight. “In recent years, the Chinese government has prioritized digital transformation and implemented measures to foster it in areas such as information infrastructure, the digital economy, and smart manufacturing,” researcher Qi He of Hunan Women’s University in China told DW.”The political environment supports this transformation through financial subsidies, tax incentives, regional funds, and the promotion of collaboration between industry, science, and research,” she explained.

The strategic importance of data was recognized long ago by regime officials. In October 2023, the National Data Administration was established, whose functions include “coordinating and promoting the development of data infrastructure, as well as coordinating the integration, sharing, development, and use of data resources.”

However, in 2022, Beijing tightened regulations for data transfers abroad and mandated a data security relevance assessment. It was stated that “sensitive data” must be declared before export.

CHINA ACAPARA LOS DATOS: LA MATERIA PRIMA DEL FUTURO

Quienes esta semana visiten la mayor feria industrial del mundo en Hannover quedarán impresionados por la enorme cantidad de robots que, controlados por inteligencia artificial, son capaces de dar la mano, responder preguntas en varios idiomas o soldar piezas metálicas.

Sin embargo, los verdaderos protagonistas en el recinto ferial de la capital de Baja Sajonia son algo que no se puede ver ni tocar, pero sin lo cual nuestro futuro industrial sería impensable. Hablamos de los datos, auténtica materia prima digital de tanta importancia como tienen hoy para nosotros la electricidad o el petróleo.

En unos años más, serán ellos, los datos, quienes decidan sobre las ventajas competitivas y las cuotas de mercado, y posiblemente también sobre la fortaleza de las economías nacionales.

Datos bajo supervisión estatal

En China los datos privados se recopilan abiertamente. Cada individuo recibe una valoración basada en ellos, conocida como “sistema de crédito social”. El Gobierno lo justifica argumentando que busca promover más moralidad y honestidad en la convivencia social, así como combatir el fraude y la corrupción.

Ahora, los datos industriales están en el punto de mira. “En los últimos años, el Gobierno chino ha dado prioridad a la transformación digital y ha implementado medidas para fomentarla en ámbitos como la infraestructura de la información, la economía digital y la fabricación inteligente”, dice a DW la investigadora Qi He, de la Universidad de Mujeres de Hunan, en China.

“El entorno político respalda esta transformación mediante subvenciones financieras, incentivos fiscales, fondos regionales y el fomento de la colaboración entre industria, ciencia e investigación”, explica.

La relevancia estratégica de los datos fue detectada hace tiempo por los funcionarios del régimen. En octubre de 2023 se creó la Administración Nacional de Datos, entre cuyas funciones figuran la “coordinación y promoción del desarrollo de infraestructuras de datos, así como la coordinación de la integración, el intercambio, el desarrollo y el uso de los recursos de datos”.

Sin embargo, en 2022, Pekín endureció las normas para la transferencia de datos al extranjero y ordenó una evaluación de la relevancia de seguridad de los datos. Según se indicó, los “datos importantes” deben declararse antes de su exportación.

Soberanía de datos

La Unión Europea se queja de que, en los últimos años, las empresas del Viejo Continente se enfrentan a crecientes dificultades a la hora de exportar datos desde China.

“El enfoque regulatorio de China busca preservar su soberanía sobre los datos”, escribe Jiwei Qian, investigador de la Universidad Nacional de Singapur, en su nuevo libro Governing China’s Digital Transformation.

“Aunque estas medidas responden a preocupaciones sobre la seguridad nacional, también plantean importantes desafíos a las empresas que dependen de un flujo transfronterizo fluido de datos para mantener sus operaciones globales”, añade.

Que los datos valen más que el oro es algo en lo que coinciden la política y la economía en China. El Programa Nacional de Crecimiento Económico contempla el desarrollo de una infraestructura digital autónoma.

“La infraestructura de IA se está desarrollando a gran escala y cada vez es más independiente de la tecnología extranjera. Además, se están realizando esfuerzos para impulsar el software y los algoritmos nacionales, y para garantizar un mercado eficiente de datos de entrenamiento para IA”, explica Rebecca Arcesati, experta en China del centro de pensamiento berlinés MERICS.

Alemania como socio en materia de datos

También un país industrial como Alemania necesita datos procedentes de China, especialmente los fabricantes de automóviles, que los usan para investigar temas como la conducción autónoma. En la actualidad, todos los fabricantes alemanes de automóviles obtienen beneficios en el mercado chino. Sin embargo, los márgenes de ganancia disminuyen si no se impulsan innovaciones.

En 2024, China y Alemania acordaron mantener un diálogo en el ámbito de la conducción automatizada y conectada. Entre otras cuestiones, se busca garantizar hasta 2029 un acceso equitativo a los datos y su procesamiento legal, así como su recopilación, uso, almacenamiento y transmisión, especialmente en lo que respecta a datos de vehículos y comunicaciones, con énfasis en la protección y la seguridad de los mismos.

También la UE es muy consciente de la importancia de la transferencia de datos: “Los flujos de datos son indispensables para el comercio. Una parte considerable del volumen de inversión extranjera directa entre la UE y China depende de la capacidad de las empresas para gestionar sus datos de forma transfronteriza”, señala la Comisión Europea.

“Esto se aplica especialmente a las finanzas y los seguros, la industria farmacéutica, el sector automotriz y las tecnologías de la información y las comunicaciones. Los flujos transfronterizos de datos son fundamentales para las actividades de investigación y desarrollo e imprescindibles para el éxito empresarial”.

Fuente: https://www.dw.com/es/china-acapara-los-datos-la-materia-prima-del-futuro/a-76901238

Published twice per week by Nuevo Poder. Articles and op-eds focusing on geopolitical issues around Indo-Pacific area

Editor: LW, senior fellow of REDCAEM and CESCOS

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