La empresa británica de defensa Thales UK quedó en el centro de una nueva controversia entre Argentina y Reino Unido, luego de que el Gobierno de Javier Milei la acusara de realizar vuelos sin autorización entre las Islas Malvinas y Punta Arenas, en la Región de Magallanes. Buenos Aires anunció procedimientos sancionatorios, acciones penales y gestiones diplomáticas por las operaciones denunciadas.

Según la Presidencia argentina, los vuelos se habrían efectuado con una aeronave de matrícula británica sin contar con la autorización de las autoridades de ese país. El Ejecutivo señaló que Milei instruyó iniciar con urgencia los procedimientos administrativos y judiciales correspondientes.

El comunicado oficial no precisó la cantidad, frecuencia ni finalidad de las operaciones cuestionadas. Medios argentinos han vinculado la controversia con un vuelo entre las islas y Punta Arenas destinado a trasladar integrantes de una delegación isleña para participar en un encuentro realizado en la ciudad chilena.

La acusación incorpora indirectamente a Chile a una disputa histórica entre Buenos Aires y Londres por la soberanía de las Malvinas, aunque los antecedentes entregados por el Gobierno argentino apuntan directamente contra la empresa británica y no atribuyen responsabilidad a las autoridades chilenas.

Thales UK no es una aerolínea comercial. Se trata de la filial británica del grupo tecnológico y de defensa francés Thales y mantiene vínculos contractuales con el Ministerio de Defensa del Reino Unido. Entre sus actividades se encuentra el apoyo a capacidades militares británicas instaladas en las Malvinas.

La compañía participa en el mantenimiento de sistemas en la base de Mount Pleasant, principal instalación militar británica en las islas. Entre esas capacidades se encuentra infraestructura relacionada con la operación de los cazas desplegados en el archipiélago.

Thales es uno de los grandes conglomerados internacionales de tecnología aplicada a defensa, industria aeroespacial, ciberseguridad y sistemas digitales. De acuerdo con información corporativa, cuenta con más de 85.000 trabajadores y presencia en 65 países, incluidos Chile y Argentina.

Los antecedentes del grupo se remontan a 1968, cuando surgió Thomson-CSF a partir de la fusión de la Compagnie Générale de Télégraphie Sans Fil con las actividades de electrónica profesional de Thomson-Brandt. La compañía adoptó el nombre Thales en 2000 y ese mismo año adquirió las actividades de defensa del grupo británico Racal, operación que dio origen a Thales UK.

Actualmente, el conglomerado desarrolla tecnologías relacionadas con defensa, aeronáutica, espacio, ciberseguridad, inteligencia artificial, conectividad, procesamiento de datos y tecnologías cuánticas. En Reino Unido, el grupo mantiene nueve sedes y emplea a más de 7.800 personas.

La compañía también atraviesa un período de crecimiento asociado, entre otros factores, al incremento del gasto europeo en defensa. Durante el primer semestre de 2026 informó pedidos por 12.500 millones de euros, un aumento de 21% según las cifras corporativas citadas en los antecedentes del caso.

La controversia por los vuelos se produce, además, en momentos en que el Gobierno argentino intensifica sus reclamos relacionados con las Malvinas y los recursos naturales de las aguas circundantes.

Buenos Aires anunció que buscará recurrir a mecanismos internacionales en su disputa con Reino Unido por el proyecto petrolero Sea Lion, ubicado en la cuenca Malvinas Norte. Argentina sostiene que las actividades de explotación afectan áreas que considera parte de su plataforma continental.

El Gobierno argentino dio un plazo de dos semanas al Reino Unido para detener esas actividades y anunció que, en caso contrario, buscará acudir a instancias previstas por el derecho internacional del mar para solicitar medidas provisionales.

Milei también se pronunció públicamente sobre la controversia petrolera y acusó al Reino Unido de realizar una explotación ilegal de recursos que Argentina considera propios. La administración argentina reiteró, al mismo tiempo, su posición histórica respecto de la soberanía sobre las Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

Reino Unido, por su parte, administra las Islas Malvinas —Falkland Islands para los británicos— y mantiene allí presencia civil y militar. La soberanía del archipiélago continúa siendo objeto de una disputa entre ambos países, cuestión que permanece en la agenda internacional y que adquirió un nuevo foco de tensión con las denuncias argentinas contra Thales UK. (NP- hatGPT-Emol-Agencias)