El Papa, en su encíclica Magnifica humanitas, realiza un certero diagnóstico del actual quehacer político mundial, el que, lamentablemente, no contribuye en nada a lograr el bien que todos deseamos, también para nuestro país.

La política chilena se ve muy bien reflejada cuando León XIV plantea que “…la política recurre con facilidad a la desinformación, a la ridiculización del adversario y a la construcción sistemática de miedos y resentimientos”. El Papa plantea, además, que “la diversidad del otro se ve cada vez más como una amenaza, alimentando ambiciones hegemónicas, los abusos de poder y el miedo a la diferencia, y preparando un terreno en el que pueden madurar nuevos conflictos sin apenas darnos cuenta”. En este contexto no hemos de extrañarnos si se está cuajando otro estallido social.

No nos podemos acostumbrar a este clima de violencia que parte de quienes están llamados a dar ejemplo de civilidad, cordura y buen trato. La búsqueda del diálogo, de acuerdos, y un claro rechazo a la violencia, no es una posición ingenua, como muchos quieren hacer creer a la población, es lo más propio del ser humano y por cierto que es la actitud que la Iglesia apoyará, venga de donde venga. Esa es su contribución a la luz de la magnífica humanidad presente en cada ser humano. (El Mercurio Cartas)

Fernando Chomali G.

Cardenal, Arzobispo de Santiago