A tres meses del inicio del Gobierno, la convivencia entre los partidos oficialistas continúa marcada por diferencias políticas, desacuerdos estratégicos y conflictos entre dirigentes. Chile Vamos, integrado por la UDI, RN y Evópoli, mantiene una relación tensionada con el Partido Republicano, mientras La Moneda busca instalar reuniones de coordinación semanal para fortalecer el trabajo conjunto.

Uno de los principales focos de conflicto surgió tras la acusación constitucional impulsada por el Partido Republicano y el Partido Nacional Libertario contra el exministro de Hacienda, Nicolás Grau. La ofensiva fue presentada sin coordinación previa con Chile Vamos, cuyos dirigentes advirtieron que la iniciativa podría afectar la discusión del proyecto de Reconstrucción en el Senado y generar consecuencias políticas para el Ejecutivo.

Las diferencias se profundizaron durante la tramitación del libelo, especialmente luego de que parlamentarios republicanos cuestionaran públicamente la postura de Renovación Nacional. Declaraciones como el calificativo de “derechita cobarde” y críticas dirigidas a diputados de Chile Vamos motivaron reclamos de dirigentes de RN, quienes exigieron disculpas por las descalificaciones.

La tensión también alcanzó a la UDI tras los cuestionamientos del diputado Agustín Romero a la exalcaldesa Evelyn Matthei. Sus declaraciones provocaron una respuesta pública de la bancada gremialista, que solicitó disculpas y criticó el tono utilizado por el parlamentario. La propia Matthei respondió a través de redes sociales, profundizando el intercambio entre ambos sectores.

Otro de los episodios que generó fricciones se produjo en el Ministerio de la Mujer, donde diferencias entre la ministra Judith Marín y la entonces subsecretaria Daniela Castro derivaron en la salida de esta última del cargo. El conflicto escaló hasta las dirigencias partidarias y obligó al Presidente José Antonio Kast a intervenir para resolver la situación.

Las discrepancias también se han manifestado dentro del propio Partido Republicano. El presidente de la colectividad, Arturo Squella, cuestionó públicamente el rol del jefe de asesores de La Moneda, Alejandro Irarrázaval, por distintos episodios ocurridos durante la instalación del Gobierno. Posteriormente, el Ejecutivo ratificó al ministro del Interior, Claudio Alvarado, como principal coordinador político de la administración.

En las últimas semanas, la presidenta del Senado, Paulina Núñez, también protagonizó un intercambio con parlamentarios republicanos luego de pedir mayor prudencia al Presidente José Antonio Kast por sus declaraciones sobre la protección ambiental y los proyectos de inversión. Sus dichos fueron respondidos por diputados del Partido Republicano, evidenciando que las diferencias entre los partidos oficialistas continúan presentes pese a los intentos del Gobierno por fortalecer la coordinación política.