El escenario bélico entre Irán e Israel se mantiene activo con nuevos intercambios de proyectiles, a pesar de las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump. El mandatario afirmó la existencia de conversaciones “muy buenas” con emisarios de Teherán, lo que motivó la suspensión temporal de los ataques previstos contra la infraestructura energética de la república islámica. No obstante, las autoridades iraníes han negado formalmente estos diálogos, calificando las afirmaciones como un intento de manipulación de los mercados globales.

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, confirmó haber mantenido contacto con la Casa Blanca respecto a la posibilidad de un acuerdo, aunque advirtió que las operaciones militares contra objetivos en Irán y Líbano continuarán para garantizar la seguridad de su país. Durante la madrugada, se reportaron nuevas oleadas de misiles lanzados desde territorio iraní, mientras que el ejército israelí intensificó sus bombardeos contra posiciones de Hezbollah en la periferia de Beirut y el sur del Líbano.

LA AMENAZA ECONÓMICA Y EL CIERRE DE ORMUZ

La prolongación del conflicto ha generado una alerta máxima en los mercados energéticos globales. El director de la Agencia Internacional de la Energía advirtió que la continuidad de los bloqueos en el estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del crudo mundial, podría desencadenar una crisis económica superior a los choques petroleros de la década de 1970. En respuesta a las presiones de Washington, Teherán ha amenazado con la destrucción de infraestructuras críticas de desalinización y tecnología pertenecientes a Estados Unidos y sus aliados en la región.

LA INCÓGNITA SOBRE LAS VÍCTIMAS

En el plano humanitario, la opacidad informativa del régimen iraní impide establecer un balance preciso de fallecidos, manteniendo las cifras oficiales congeladas desde principios de marzo. Sin embargo, organismos internacionales de derechos humanos estiman que las muertes en Irán podrían superar las 3.200 personas, incluyendo un alto número de civiles. La Media Luna Roja ha reportado además una destrucción masiva de infraestructura civil, que abarca miles de viviendas, escuelas y centros médicos dañados por los bombardeos. (NP-Gemini-Emol-Agencias)