El Gobierno de Taiwán alertó sobre una sofisticada red de espionaje desplegada por China que ha logrado penetrar tanto en su clase política como en sus fuerzas militares. Según informes recientes, Pekín busca obtener información estratégica clave para una eventual ofensiva en su campaña de control sobre la isla autónoma. El presidente taiwanés, Lai Ching-te, denunció que el gigante asiático se aprovecha de la apertura democrática de la isla para reclutar agentes mediante métodos que incluyen el uso de nuevas tecnologías y presiones económicas sobre personal activo y veteranos.

La estrategia de infiltración ha evolucionado hacia el uso de aplicaciones de mensajería, redes sociales y ofertas de préstamos en línea para captar a militares de bajo rango con dificultades financieras. Casos reportados por el Wall Street Journal mencionan a efectivos encargados de la seguridad presidencial que, agobiados por deudas, entregaron detalles sensibles a cambio de dinero. Las autoridades de Taipéi también detectaron anuncios en Facebook que ofrecían pagos por entrevistas con exoficiales y el uso de “trampas de miel” o favores sexuales para comprometer la integridad de los uniformados.

Además del robo de datos técnicos sobre armamento y vehículos anfibios, la inteligencia china ha impulsado operaciones de guerra psicológica. Estas tácticas incluyen la difusión de propaganda que tilda de corruptos a los líderes locales y asegura que la guerra es inevitable, ofreciendo protección a las familias de los efectivos que decidan colaborar con Pekín. En enero de 2026, las cifras oficiales revelaron que casi dos tercios de los acusados por atentar contra la seguridad nacional pertenecen al estamento militar, evidenciando el éxito parcial de las tácticas de reclutamiento chino.

Ante esta amenaza, el Ejecutivo taiwanés ha intensificado las campañas de contrainteligencia y la vigilancia en los cuarteles. Se han instalado carteles de advertencia que identifican perfiles vulnerables, como aquellos con problemas de juego o estilos de vida ostentosos. El aumento en las judicializaciones es drástico: mientras que en 2021 solo se registraron tres casos, entre 2024 y lo que va de 2026 las acusaciones superan el centenar, reflejando tanto la agresividad de la inteligencia de Xi Jinping como la respuesta institucional de Taipéi para evitar una subversión interna. (NP-Gemini-La Tercera-Agencias)