Uno de los cambios más significativos en la geopolítica mundial de esta era ha sido el final de la neutralidad en el norte de Europa.  Preocupados por la invasión de Rusia a Ucrania, Suecia y Finlandia decidieron abandonar su neutralidad y unirse a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).  Esto dejó a Suiza y Austria en el centro de Europa, y a Irlanda en el extremo occidental, como los restantes países neutrales en el continente.  

El cambio para Suecia ha sido significativo, terminando más de 200 años de una política de neutralidad y adoptando una política de defensa colectiva le ha llevado a reorganizar sus finanzas para cumplir con el umbral requerido de invertir por lo menos 2% de su PIB en defensa, desplegando tropas de combate más allá de sus fronteras para reforzar a la fuerza avanzada basados en Letonia y Finlandia y llevar a cabo una integración de su mando militar, la vigilancia de su espacio aéreo y coordinando a sus servicios de inteligencia dentro de la OTAN.  Suecia –un país de 11 millones de personas– cuenta con una de las industrias de defensa más avanzadas del mundo.  Durante buena parte de la Guerra Fría, Suecia desarrolló una política de neutralidad e independencia gracias a estar fuertemente armada. Para Suecia, era necesario contar con soberanía tecnológica para garantizar su seguridad.

Su adherencia a la OTAN, por lo tanto, la ha convertido en una adición con mucho peso.  Su industria de defensa está dominada por su campeón nacional, SAAB, que se transformó de una compañía militar aeronáutica en una jugadora multidominio tras adquirir a la compañía de electrónica Ericsson en 2006, así como los astilleros Kockums en 2014 y Dockstavarvet en 2017.

SAAB proporciona 70% de los sistemas de armas de Suecia, mientras que las otras dos compañías de defensa, Bofors y Hägglunds, que fueron vendidas al consorcio británico BAE Systems, son parte importante de su base industrial de defensa. Suecia produce aviones de combate, drones, submarinos, barcos de guerra, blindados, artillería y radares,  por lo que es un proveedor polivalente y un competidor relevante.

Las exportaciones de defensa suecas han aumentado más de 60%. Se ha incluido la adquisición de aviones de combate Gripen –Colombia– y aviones radar Global Eye –Canadá–, todos ellos con robustos contratos de compensaciones industriales, económicas y sociales. México tiene una larga relación de defensa con Suecia.La Defensa adquirió radares de vigilancia aérea Giraffe 4 de SAAB, mientras la Fuerza Aérea Mexicana opera una plataforma de vigilancia aérea compuesta por un avión EMBRAER dotado de un radar aéreo EriEye de Ericsson.

La Armada de México es otro operador –por herencia– de productos que ahora son parte de la familia SAAB, ya que opera una flota grande de patrullas interceptoras CB90MNH e IC16M diseñadas en Suecia por Dockstavarvet y muchas de ellas fueron construidas localmente en los Astilleros de Marina No.4 en Veracruz. El avión de combate Gripen ha sido nombrado como uno de los posibles candidatos para reemplazar a la cansada flota de cazas F-5. Fue el político sueco Rudolf Kjellén quien acuñó el concepto de “Geopolítica” en 1899, por lo que buscará reafirmar su relevancia en el sector de tecnología militar mundial. (El Heraldo de México)

Íñigo Guevara Moyano

Director de la Compañía de Inteligencia Janes

Profesor adjunto en la U. de Georgetown-Washington DC