Arturo Squella, presidente del Partido Republicano y estratega detrás del concepto de “Gobierno de Emergencia”, proyecta que el éxito de la administración de José Antonio Kast será la prueba de fuego para consolidar un nuevo eje político en Chile. Según Squella, si el gabinete logra traducir el apoyo del 62% del Rechazo en resultados concretos y perceptibles —especialmente en seguridad y empleo—, el sector podría liderar el país por “muchos años”, institucionalizando una coalición que trascienda la derecha tradicional.

Ante las críticas por la alta presencia de independientes y el malestar en Chile Vamos, Squella asegura que este diseño “disruptivo” rompe con la lógica de las cuotas y los “Excel de partidos”, priorizando la idoneidad técnica para enfrentar la crisis. No obstante, aclara que el equilibrio político se completará con el nombramiento de subsecretarios y jefes de servicio, donde la experiencia militante será un complemento necesario.

LA ESTRATEGIA DE GOBERNABILIDAD Y EL CLIVAJE POLÍTICO

Para el líder republicano, la clave no está en la militancia, sino en la convergencia de objetivos bajo un mando presidencial fuerte. Squella visualiza un ciclo político marcado por la eficacia:

  • Resultados sobre Ideología: El éxito se medirá en que los ciudadanos vuelvan a caminar tranquilos por la calle y el millón de desempleados encuentre trabajo.
  • Comité Político Ampliado: Anticipa una instancia donde los partidos del oficialismo tengan participación activa en la toma de decisiones estratégicas, más allá de la composición del gabinete.
  • El “Efecto Rechazo”: Si la gestión es exitosa, el clivaje del 62% se mantendrá como la mayoría social predominante, evitando que el electorado busque ejes políticos alternativos.
EL ROL DEL SEGUNDO PISO Y LA TRANSICIÓN

Squella destaca el trabajo de Alejandro Irarrázaval, futuro jefe del Segundo Piso, como el articulador que ha estado en “todos los detalles” de la conformación de los equipos. El presidente de Republicanos enfatiza que su propio rol ha pasado por una transición sana: de ser vocero de campaña a permitir que los nuevos colaboradores asuman el protagonismo gubernamental, facilitando la institucionalización del proyecto.

“Si no logramos traducir en resultados esta nueva configuración política, es probable que se deseche ese nuevo eje por uno distinto”, advierte Squella, situando la vara del éxito en la capacidad de respuesta a la emergencia nacional. (NP-Gemini-La Tercera)