SpaceX realizó con éxito este viernes un nuevo vuelo de prueba de Starship, la versión más reciente de su gigantesco cohete reutilizable, en una misión clave para la compañía de Elon Musk y en medio de la expectación por su próxima salida a Bolsa.

El lanzamiento se efectuó desde Texas poco después de las 17:30 horas locales y se concretó luego de que un intento anterior fuera suspendido el jueves debido a problemas técnicos detectados antes del despegue.

La prueba se extendió por cerca de 65 minutos y, aunque presentó algunas complicaciones durante el trayecto, terminó con el amerizaje controlado de la nave en el océano Índico, tal como estaba previsto por la empresa.

Durante la misión, las dos etapas del cohete lograron separarse correctamente. Sin embargo, el propulsor principal no completó toda la combustión programada y terminó cayendo de manera descontrolada en aguas del golfo de México.

Pese a ello, SpaceX calificó el ensayo como exitoso. La compañía destacó además el despliegue de satélites de prueba y de dos satélites Starlink modificados, equipados con cámaras para estudiar el comportamiento del escudo térmico de la nave.

El fundador de la empresa, Elon Musk, celebró el resultado del lanzamiento y aseguró que el vuelo representa un importante avance para los futuros proyectos espaciales de la compañía.

La nueva versión de Starship alcanza los 124 metros de altura y forma parte del plan de SpaceX para desarrollar tecnologías destinadas a futuras misiones lunares y viajes tripulados a Marte.

La empresa mantiene contratos con la NASA para participar en los programas de regreso a la Luna, mientras que Estados Unidos busca adelantarse a China en la carrera por concretar una misión tripulada al satélite natural antes de 2030.

En paralelo, SpaceX prepara su esperada oferta pública inicial en Bolsa, proyectada para junio, la que podría transformarse en una de las aperturas bursátiles más relevantes de los últimos años. (NP-ChatGPT-Emol)