El presunto mecanismo destinado a aumentar bonos de ejecutivos y sindicatos mediante una eventual aceleración artificial de producción de cobre en diciembre ya es vox populi. La eventual fiscalización de la CMF respecto del rol del directorio en detectar y prevenir este tipo de prácticas será interesante, así como la necesaria autocrítica de la propia mesa.
A ello se suman las múltiples críticas por atrasos y sobrecostos en los proyectos estructurales, además de la millonaria remodelación del edificio corporativo.
Por otra parte, son públicos los elevados niveles de remuneraciones de los “gerentes generales” de divisiones y del staff central de Codelco, en algunos casos superiores a $60 millones mensuales, así como los altos beneficios y remuneraciones de dirigentes sindicales.
La ausencia de respuesta de la anterior administración frente a estos cuestionamientos resulta lamentable. ¿Habrá que esperar pronunciamientos de la Contraloría, la CMF o eventualmente de la justicia? (El Mercurio Cartas)
Paul Fontaine B.
