Si hay una idea capaz de frenar el crecimiento económico es creer que el principal aporte de una empresa consiste en los impuestos que recauda para el Estado.
Basta un ejercicio mental. Supongamos que Chile pudiera ofrecer a Elon Musk una tasa de impuesto de 0% para que SpaceX instalara aquí su centro de operaciones, ¿sería un mal negocio? Difícilmente. Miles de empleos de alta calificación, inversión, innovación, exportaciones, proveedores locales y transferencia tecnológica generarían una riqueza muy superior a la recaudación tributaria que el Estado dejaría de percibir.
Los impuestos son una consecuencia de la actividad económica, no su finalidad. Cuando se olvida esa diferencia, se termina castigando justamente aquello que permite aumentar la productividad, los salarios y, en definitiva, la propia base tributaria.
La prosperidad de un país depende mucho más de las empresas que logra atraer y hacer crecer que de la tasa de impuestos que consigue cobrarles. (El Mercurio Cartas)
Osvaldo Carvajal Rondanelli
