Las principales cadenas hoteleras extranjeras con presencia en Cuba comenzaron a reducir o cerrar operaciones en la isla en medio del endurecimiento de las sanciones impulsadas por la administración del presidente estadounidense Donald Trump. Entre las compañías afectadas figuran las españolas Meliá e Iberostar, la canadiense Blue Diamond y la indonesia Archipelago International.

Especialistas consultados sostienen que la creciente presión de Washington está teniendo un efecto directo sobre empresas extranjeras con una larga trayectoria de negocios en Cuba. Durante las últimas semanas también anunciaron restricciones o retiros de actividades compañías como las navieras Hapag-Lloyd y CMA CGM, además de firmas que previamente habían abandonado el mercado cubano, entre ellas la aerolínea Iberia y la minera Sherritt.

Las medidas estadounidenses se han intensificado desde la imposición de un embargo petrolero a comienzos de 2026. A ello se han sumado sanciones dirigidas a organismos estatales, altos funcionarios del Gobierno cubano y familiares de dirigentes, incluido el presidente Miguel Díaz-Canel. Las disposiciones más recientes contemplan además eventuales sanciones contra entidades que mantengan vínculos comerciales con personas o instituciones ya sancionadas.

En este contexto, el Banco Central de Cuba informó la suspensión de los servicios financieros internacionales asociados a las tarjetas Visa y Mastercard. La decisión se produjo luego de que el banco extranjero encargado de procesar esas operaciones interrumpiera su relación con FINCIMEX, entidad financiera vinculada a GAESA, conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias que se encuentra en el centro de las sanciones estadounidenses.

El plazo fijado por Washington para que empresas extranjeras concluyeran operaciones relacionadas con GAESA marcó un nuevo punto de inflexión. Analistas estiman que las restricciones dificultan seriamente la continuidad de actividades económicas en sectores clave, especialmente el turismo, una de las principales fuentes de divisas para el país.

Expertos advierten que el endurecimiento de las sanciones podría profundizar la crisis económica cubana, afectando áreas como el turismo, las remesas y la exportación de servicios. Asimismo, prevén un aumento de las dificultades cotidianas para la población debido a una mayor escasez de bienes y recursos.

El presidente Miguel Díaz-Canel acusó a la administración Trump de intentar provocar un colapso económico para generar inestabilidad interna y reiteró que la Unión Europea y España deberían proteger a sus empresas frente a lo que calificó como la aplicación extraterritorial de leyes estadounidenses. También señaló que su Gobierno analiza nuevas fórmulas de inversión y administración hotelera para enfrentar el escenario actual.

Sin embargo, economistas consideran que las alternativas disponibles son limitadas mientras no exista una reducción o eliminación de las sanciones impuestas por Estados Unidos. A juicio de varios analistas, la recuperación económica de Cuba requiere un marco de mayor certidumbre y estabilidad en sus relaciones con Washington.

Las perspectivas de una negociación entre ambos países aparecen cada vez más lejanas. Mientras Estados Unidos mantiene su estrategia de máxima presión sobre el Gobierno cubano, las autoridades de la isla continúan rechazando las exigencias externas y enfrentan críticas por la situación de los derechos humanos y la permanencia de presos políticos.

Diversos expertos coinciden en que la crisis atraviesa una etapa especialmente compleja y advierten que una eventual profundización del conflicto podría derivar en mayores niveles de inestabilidad económica y social para el país caribeño. (NP-ChatGPT-DW-Rosa Muñoz-Lima)