El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, descartó este lunes que existan antecedentes que permitan responsabilizar a las autoridades de Marruecos por la entrada masiva de migrantes registrada a fines de julio en Ceuta y apuntó, en cambio, a campañas de desinformación que vinculó con Rusia, Israel y sectores internacionales de ultraderecha.
El mandatario socialista abordó la crisis migratoria que afecta al enclave español en el norte de África, donde hace aproximadamente un mes unas 70.000 personas cruzaron la frontera desde Marruecos, tanto por tierra como a nado. La travesía dejó decenas de fallecidos.
Aunque gran parte de los migrantes regresó posteriormente, Sánchez cifró en alrededor de 5.000 las personas que permanecen en Ceuta, entre ellas unos 1.200 menores no acompañados. Las autoridades locales, en tanto, estiman que todavía habría cerca de 10.000 migrantes en la ciudad autónoma.
En entrevista con Cadena SER, Sánchez afirmó que ni las fuerzas de seguridad españolas ni el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) disponen hasta ahora de información que apunte a una participación de las autoridades marroquíes en la crisis.
El jefe del Ejecutivo precisó, no obstante, que las investigaciones sobre el origen de los acontecimientos continúan.
Sánchez reconoció además que los informes de inteligencia y policiales disponibles antes de los días 30 y 31 de julio no anticiparon la magnitud de la llegada de migrantes que posteriormente enfrentó Ceuta.
DESINFORMACIÓN Y REDES CRIMINALES
El mandatario español sostuvo que uno de los factores que contribuyó a la crisis fue la tergiversación de una sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio.
Según explicó, comenzó a circular en redes sociales información falsa según la cual las personas que ingresaran a Ceuta a nado no podrían ser devueltas a Marruecos.
Sánchez aseguró que esa interpretación era incorrecta y señaló que el contenido fue amplificado tanto por redes sociales como por organizaciones criminales dedicadas al tráfico de personas.
El presidente español fue más allá y afirmó que, después de los cruces masivos del 30 y 31 de julio, se produjo una expansión de informaciones falsas a través de redes que vinculó con Rusia, Israel y lo que calificó como una “internacional ultraderechista”.
Según Sánchez, estos actores utilizarían la cuestión migratoria para atacar políticamente a España y generar divisiones dentro de Europa.
El mandatario relacionó además esas supuestas campañas con las posiciones internacionales de su Gobierno frente a la guerra en Gaza y la invasión rusa de Ucrania.
ISRAEL RECHAZA ACUSACIONES
Las declaraciones provocaron una rápida reacción del Gobierno israelí. El ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Saar, calificó en X las afirmaciones de Sánchez como una “mentira descarada”.
El episodio supone un nuevo enfrentamiento diplomático entre Madrid y el Gobierno israelí, cuyas relaciones atraviesan un período de fuerte tensión por las posiciones adoptadas por España respecto del conflicto en Gaza.
En el caso de Marruecos, algunos analistas han planteado que la crisis podría estar relacionada con las diferencias entre Madrid y Rabat por el Sahara Occidental, especialmente después de una visita de Sánchez a Argelia durante julio.
El Sahara Occidental, antigua colonia española, se encuentra controlado mayoritariamente por Marruecos, mientras el Frente Polisario reclama la independencia del territorio y cuenta con el respaldo de Argelia.
El Gobierno español, sin embargo, señaló que hasta el momento no dispone de información que permita atribuir la entrada masiva de migrantes a una acción deliberada de las autoridades marroquíes.
GOBIERNO ANUNCIA RECURSOS PARA CEUTA
Sánchez anunció que próximamente estarán disponibles unas 6.000 plazas de acogida para atender a los migrantes que permanecen en Ceuta mientras las autoridades españolas determinan su situación y evalúan eventuales devoluciones a Marruecos.
El Ejecutivo también comprometió 168 millones de euros adicionales para enfrentar la emergencia y sus consecuencias.
La situación continúa generando tensión en Ceuta, territorio español de 18,5 kilómetros cuadrados y unos 80.000 habitantes. Durante las últimas semanas se han registrado manifestaciones de residentes que denuncian problemas de seguridad e higiene asociados a la crisis.
Paralelamente, partidos de derecha y de extrema derecha han cuestionado la gestión del Gobierno central y lo acusan de actuar con lentitud frente a la emergencia migratoria.
La controversia se produce además al inicio de un nuevo curso político para Sánchez, a un año de las próximas elecciones generales y en momentos en que su Ejecutivo enfrenta cuestionamientos por investigaciones sobre presuntos casos de corrupción que afectan a personas de su entorno político y familiar. (NP-ChatGPT-Emol-Agencias)
