La salida de capitales desde Chile registró US$2.146 millones durante el primer semestre de 2026, cifra que prácticamente triplica los US$723 millones anotados en igual período del año pasado y representa el mayor monto para un primer semestre desde 2022, de acuerdo con datos del Banco Central.
El resultado estuvo marcado principalmente por el primer trimestre, cuando salieron del país US$1.887 millones. Entre abril y junio, en cambio, el flujo se moderó considerablemente y alcanzó US$258 millones.
Los movimientos corresponden a recursos de personas y empresas no financieras que son invertidos o trasladados hacia el exterior. Especialistas advierten que estas operaciones no necesariamente deben interpretarse en su totalidad como una “fuga de capitales”, pues también pueden responder a estrategias de diversificación de inversiones y decisiones financieras de las compañías.
El fenómeno adquirió especial relevancia después del estallido social y la pandemia. En 2020 salieron US$9.691 millones y en 2021 otros US$7.064 millones. Posteriormente se produjo una reducción: 2022 terminó con US$2.811 millones, mientras que en 2025 la cifra anual alcanzó US$1.015 millones.
El fuerte aumento registrado al comenzar 2026 sorprendió a especialistas. Entre las posibles explicaciones mencionan las moderadas perspectivas de crecimiento de la economía chilena y la búsqueda de mayores retornos en mercados internacionales.
También apuntan a un cambio más permanente en la administración patrimonial. Personas de altos ingresos y empresas estarían buscando reducir su exposición a un único país, moneda o mercado, distribuyendo sus inversiones entre diferentes jurisdicciones y tipos de activos.
En el caso de las compañías, los movimientos hacia el exterior también pueden estar relacionados con necesidades operativas, administración de liquidez, créditos comerciales, financiamiento de filiales y procesos de expansión internacional.
Otro elemento mencionado son las condiciones financieras externas, particularmente las tasas de interés y oportunidades de inversión disponibles en mercados desarrollados como Estados Unidos, frente a un mercado chileno que todavía enfrenta desafíos para recuperar inversión y dinamismo.
De cara a los próximos trimestres, los expertos plantean que una mejora de las perspectivas de crecimiento y los efectos de los cambios estructurales implementados en Chile podrían aumentar nuevamente el atractivo de mantener o invertir capital dentro del país.
En ese escenario, el comportamiento de los flujos durante el segundo trimestre entrega una señal de moderación respecto del fuerte salto observado al comenzar 2026, aunque el acumulado semestral continúa significativamente por encima de los últimos años. (NP-ChatGPT-Pulso)
