El Gobierno de Rusia rechazó de manera categórica las recientes conclusiones presentadas por un bloque de cinco naciones europeas —Reino Unido, Alemania, Francia, Suecia y Países Bajos—, las cuales sostienen que el opositor Alexéi Navalni fue asesinado en prisión mediante el uso de epibatidina, una toxina letal derivada de ranas sudamericanas. A través de un comunicado de su embajada en Londres, Moscú calificó estas afirmaciones como un ejercicio de “necropropaganda” y un “ultraje a los muertos”, argumentando que las capitales occidentales buscan instrumentalizar la figura del fallecido para sostener una campaña de hostilidad política.
La diplomacia rusa arremetió contra los medios de comunicación y los servicios de inteligencia de Occidente, describiendo el escenario actual como un “espectáculo circense” diseñado para reavivar sentimientos antirrusos en la sociedad internacional. Según el Kremlin, estas acusaciones carecen de fundamento y solo demuestran la incapacidad de Europa para permitir que un ciudadano ruso descanse en paz, criticando lo que consideran una subordinación de la prensa a intereses políticos estratégicos.
Por su parte, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, María Zajárova, vinculó esta nueva ola de señalamientos con una maniobra de distracción para evadir explicaciones sobre otros incidentes internacionales, como el sabotaje de los gasoductos Nord Stream. Zajárova recordó que, en casos previos de supuestos envenenamientos, Rusia solicitó formalmente los análisis toxicológicos sin obtener respuesta, lo que a su juicio confirma que las potencias occidentales utilizan estos casos para desviar la atención de sus propios conflictos internos y responsabilidades diplomáticas.
En contraste, el comunicado conjunto de los países europeos afirma haber confirmado de forma concluyente la presencia de la mencionada sustancia en muestras biológicas de Navalni. Los gobiernos firmantes señalaron que la toxicidad de la epibatidina, capaz de provocar parálisis respiratoria y paros cardíacos, hace altamente probable que el envenenamiento fuera la causa del deceso ocurrido en una colonia penal del Ártico en 2024.
Finalmente, el bloque europeo subrayó que el Estado ruso es el único actor con los medios y motivos para ejecutar dicha acción, anunciando que elevarán una denuncia formal ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). Este nuevo episodio de tensión ocurre mientras las autoridades rusas insisten en que Navalni falleció por causas naturales, profundizando la brecha diplomática en un escenario global ya tensionado por el conflicto en Ucrania. (NP-Gemini-Agencias)
