El gobierno de Rusia realizará este 9 de mayo un desfile del Día de la Victoria con un despliegue militar significativamente menor al habitual en Moscú, en medio de crecientes preocupaciones por eventuales ataques con drones atribuidos a Ucrania.
El Ministerio de Defensa ruso justificó la decisión por la “situación operativa actual”, mientras que el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, señaló que no participarán vehículos militares, alumnos de escuelas castrenses ni otras unidades especiales debido a la amenaza terrorista y a consideraciones de seguridad.
La reducción del desfile también se reflejará en otras ciudades del país. En varias regiones se suspendieron actividades masivas y en San Petersburgo no se realizarán desfiles conmemorativos.
Especialistas sostienen que la decisión responde tanto al riesgo de ataques ucranianos como a la necesidad de mantener recursos militares en el frente de guerra. El historiador militar Markus Reisner indicó que Ucrania ha demostrado capacidad para alcanzar objetivos en el oeste de Rusia, aumentando la presión sobre los sistemas de defensa aérea en torno a Moscú.
Por su parte, el analista Jan Matveiev estimó que, aunque Rusia dispone de equipamiento suficiente, el Kremlin busca evitar una exhibición excesiva de material militar en un contexto de creciente desgaste por la guerra y de malestar en parte de la población.
Pese a las restricciones, el desfile sigue siendo considerado un evento clave para el poder ruso. El politólogo Ivan Fomin señaló que la conmemoración de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial constituye uno de los principales pilares simbólicos del régimen encabezado por Vladimir Putin.
Los expertos coinciden en que una versión reducida del desfile no tendría un impacto significativo en la popularidad del mandatario, aunque podría reforzar la percepción de que el conflicto con Ucrania está afectando la capacidad del Estado para mantener la normalidad en la capital rusa. (NP-ChatGPT-DW)
