Dirigentes de Renovación Nacional manifestaron inquietud respecto a la viabilidad financiera inmediata de la reforma impulsada por el Gobierno, pese a existir disposición para respaldar la idea de legislar. Desde la colectividad han optado por mantener un “prudente silencio” mientras sus equipos técnicos analizan en detalle las proyecciones económicas del proyecto.

El principal foco de preocupación radica en las estimaciones de recaudación fiscal y en el diseño de la iniciativa, que contemplaría un costo inicial que deberá ser asumido por el Estado antes de generar beneficios económicos. Según fuentes internas, el inicio de la implementación implicaría un escenario deficitario, lo que complejiza su aprobación en el corto plazo.

El jefe de bancada, Diego Schalper, reconoció que el proyecto no tendría efectos positivos inmediatos, señalando que existe una primera etapa con lógica deficitaria. No obstante, destacó que se están evaluando mecanismos de gradualidad junto al Ejecutivo para facilitar su tramitación.

Desde la colectividad también advierten que las proyecciones de ingresos suelen ser uno de los aspectos más inciertos en este tipo de reformas, especialmente cuando se basan en expectativas de crecimiento aún no materializadas. En ese sentido, se plantea el desafío de compensar la eventual caída en la recaudación durante los primeros años.

Parlamentarios como Ximena Ossandón subrayan la necesidad de evaluar cómo se financiará el período inicial, considerando que los beneficios tributarios podrían tardar en reflejarse, especialmente en el caso de la rebaja del impuesto de primera categoría.

En contraste, algunas voces dentro del partido, como la del diputado Eduardo Durán, valoran medidas incluidas en el proyecto que apuntan a generar alivio económico en el corto y mediano plazo, particularmente para la clase media y las pequeñas y medianas empresas. (NP-ChatGPT-El Mostrador)