Rincón: «Otros obligaron a la DC a cambiar una decisión democrática”

Rincón: «Otros obligaron a la DC a cambiar una decisión democrática”

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Es viernes en la tarde y Ximena Rincón (52) se encuentra presidiendo desde las 9:30 –vía telemática desde su oficina en la Región del Maule- la Comisión de Hacienda que analiza y vota el proyecto del gobierno que amplía el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) al 100% de las familias inscritas en el Registro Social de Hogares.

La senadora DC hace una pausa, deja por un rato los números y hace un racconto a la dramática tarde del miércoles 19 de mayo, en que se vio forzada a abandonar la carrera presidencial. Ello, a pesar de haber sido electa candidata de su partido en primarias, en las que participaron más de 30 mil personas y donde se impuso a Alberto Undurraga. Según la versión de la parlamentaria, el PS y el PPD vetaron sus candidatura al notificar a la presidenta de su partido, Carmen Frei, que no irían a primarias si la candidata era Rincón. La estrategia, se ha dicho, era que se subiera la DC Yasna Provoste a la presidencial.

Usted ha dicho que el presidente del PS, Álvaro Elizalde, no le respondió el teléfono cuando lo llamó para pedirle explicaciones por haber vetado su nombre. ¿Cómo fue su regreso a Valparaíso y encontrarse con él y otros protagonistas de ese día, como Yasna Provoste y Guido Girardi?

No he estado con ninguno de ellos en particular, solo he tenido algunos intercambios con la presidenta el Senado (Yasna Provoste), al estar dirigiendo yo la Comisión de Hacienda… Elizalde dijo por ahí en una entrevista que había preferido hablar personalmente conmigo de este tema y no por teléfono, pero hemos estado martes y miércoles juntos en el Senado y él no se ha acercado a hablar conmigo.

Debe ser complejo volver a trabajar codo a codo con quienes usted sindicó como los culpables de su veto.

Yo no he sindicado a nadie, simplemente he dicho algo que se me comunicó formalmente y que es de público conocimiento: que la presidenta del partido (Carmen Frei) me llamó ese día para comunicarme un veto que le habían expresado el senador Elizalde, como presidente del PS, y el presidente del PPD, Heraldo Muñoz.

El miércoles usted escribió en Twitter “no voy a ser candidata presidencial”. ¿Esa puerta la cerró completamente?

Hoy estoy concentrada en el trabajo en el Maule y en lograr que Cristina Bravo sea nuestra gobernadora regional. Además en mi rol de presidenta de la Comisión de Hacienda tratando de impulsar medidas que beneficien a la ciudadanía, en momentos supercríticos y complejos. Así entiendo mi rol. El tema (de mi candidatura) tiene que resolverlo la junta nacional, cada día tiene su afán.

¿Pero volvería a insistir, considerando que en esta oportunidad tuvo harto costo personal?

Más que costo personal, aquí hay un costo político de la DC. Yo he respetado todas las reglas. Gané con el 60% en una primaria con una alta participación, 30 mil personas, ningún otro partido es capaz de hacer algo así. Estoy tremendamente tranquila con lo que hemos hecho, con una consolidación política en la DC importante, un grupo humano de independientes y de militantes extraordinarios. Más que costo solo veo ganancia.

¿La podría retomar, entonces?

Le insisto, puse mi candidatura a disposición del partido por un veto que existía a mi nombre como candidata de la DC. Por lo tanto, esa decisión no me corresponde a mí. Yo estoy concentrada en lograr que tengamos un partido del siglo XXI. Mi interés es poder contribuir a responder a las demandas de la ciudadanía que con fuerza el 15 y 16 de mayo nos dijeron que el camino por el que vamos como partido no les satisface. En los 60 la DC fue un partido de vanguardia y hoy claramente estamos lejos de eso. Al menos es lo que he tratado de hacer en mi región donde, debo decirlo, no sólo pasamos a segunda vuelta con la primera mayoría en la elección de gobernadores, sino que elegimos a todos nuestros alcaldes, a un constituyente (Christian Viera) y eso no lo pueden decir todos.

Se ha hablado harto del rol que jugó el PS y el PPD en su bajada, pero la DC también tuvo un papel. ¿Se sintió traicionada por su partido?

La DC me respaldó en la junta nacional y me proclamó con un 60% de los votos. Luego de eso surge este veto, que a mí en lo personal me parece inaceptable. Ningún partido político debiera nunca aceptar este tipo de situaciones y no voy a hablar más del tema porque no corresponde.

Pero hubo un alto porcentaje de la junta que rechazó su opción presidencial.

Porque ese día había un ruido instalado que traté de despejar para que la DC se pronunciara. Pero le insisto, los hechos son conocidos por todos y no tiene mucho sentido ahondar hoy en ello.

La directiva de la DC tampoco se la jugó por defenderla y rechazar este veto…

No voy a pronunciarme sobre eso.

Antes de su retiro de la carrera presidencial, en un programa de TV le preguntaron si estaba dispuesta a bajarse en favor de Provoste si ella marcaba más que usted en las encuestas. Usted respondió que “Sí”. ¿Por qué entonces se demoró tanto en declinar su postulación?

Yo le planteé a la junta nacional que decidiera qué es lo que opinaba y ella tomó una decisión distinta y respaldó la candidatura de quién había sido electa en primarias. Mucha gente de todo el país me pidió que siguiera, pero producto de este veto no me quedó otra opción que dejar el partido en libertad de acción y que ellos decidieran. Distinto hubiese sido un proceso transparente donde ella (Yasna Provoste) hubiera explicitado sus intenciones y los camaradas hubieran decidido, pero eso no fue así. Entonces, seguir con eso no tiene mucho sentido.

En una carta enviada esta semana a las bases de la DC usted dijo que estará disponible para lo que su partido estime necesario. ¿Si Provoste le pidiera ser su generalísima, estaría disponible?

No pienso en aquello, estoy preocupada de poder representar a la gente del Maule que lo está pasando pésimo. Hay muchos camaradas capacitados para asumir ese rol y ciertamente voy a apoyar a quien sea la carta de mi partido a la Presidencia de la República.

En la carta también dice que muchos han perdido la dignidad. ¿A quiénes se refiere?

La DC perdió la dignidad cuando se aceptó que otros partidos nos obligaran a cambiar una decisión que se había tomado por parte de la ciudadanía de manera democrática, en primarias abiertas, donde fuimos capaces de convocar junto a Alberto Undurraga a más de 30 mil personas. La DC hizo lo que la ciudadanía venía demandando hace mucho tiempo: resolver de manera abierta y democrática, no entre cuatro paredes ni por encuestas, una candidatura. Eso fue cambiado a la antigua, en la cocina, entre cuatro paredes, algo lo que la gente no le gusta y ya no acepta, pero la DC lo aceptó.

Usted también ha advertido que el veto de sus socios históricos puede tener “consecuencias inconmensurables”. ¿A qué se refiere?

En un tiempo cercano vamos a tener que resolver las listas y pactos parlamentarios. ¿En ese proceso vamos a tener que aceptar que se pueda cuestionar a alguno de nuestros candidatos? Eso podría pasar y me parece inaceptable. O incluso podemos terminar enfrentados a una negociación presidencial que signifique ceder cupos parlamentarios lo que también es inaceptable.

A su juicio, ¿quedaron muy dañadas las confianzas entre los partidos para reconstruir la coalición?

Lo vivido hace ya dos semanas entre la DC, nuestros socios, el PC y el Frente Amplio, es que no hay ninguna certeza de confianza ni de seriedad en el trato que tenemos entre nosotros. Hoy claramente eso es algo que le pesa a la política en nuestro país, y que se viene arrastrando… En la previa de la inscripción de gobernadores y del pacto municipal pasó algo parecido, solo que ahí no hubo vetos, simplemente se corrió al Servel a inscribir pactos dejando fuera a algunos partidos. Algunos aprendieron rápido.

Cuando recién empezó a aparecer la opción de Provoste, antes de las elecciones de mayo, en la DC decían que a usted no la iban a bajar porque sería “sentar un muy mal precedente”, pero finalmente eso ocurrió.

Lo que ha ocurrido estos días es un pésimo precedente y para nuestro partido en particular va a significar un tremendo costo. Por dos razones: porque no se respetaron las decisiones democráticas, y porque se aceptaron vetos de otros partidos.

¿Por qué cree que el veto fue a usted y no a la DC? A quienes la vetaron no les molestaba el nombre de Provoste…

Tengo una teoría, pero no me corresponde explicitarla. Eso se lo tienen que preguntar a Elizalde y a Muñoz.

Lo que dicen en ese sector es que estarían más cómodos con una carta más cercana al progresismo, más de izquierda…

Eso tienes que preguntárselo a quienes me vetaron y no a mí. Porque si es por trayectoria, quien ha dado las peleas más duras en temas tan vergonzosos, como la ley de Pesca, y quien ha defendido los derechos de los trabajadores, soy yo. Al menos en eso estoy tranquila.

¿Qué le parece que Provoste esté hoy subiendo en las encuestas?

Ella está ejerciendo un rol de liderazgo importante: ser presidenta del Senado en un momento complejo y difícil.

¿Le gustaría que ella fuera la candidata de la DC?

No estoy en eso, que los candidatos se ocupen de ser candidatos, yo me preocupo de ser senadora y de los problemas de la ciudadanía.

¿Pero ante la crisis que enfrenta hoy la DC no es una buena oportunidad contar con ese liderazgo?

No me corresponde tomar esa decisión. Lo único que puedo decir es que las encuestas se han equivocado rotundamente en el último tiempo.

Finalmente, ¿es partidaria de realizar las elecciones internas de la DC en julio? Ellas podrían complicar al partido en medio del cargado calendario electoral.

¿Por qué? Para nada, es una elección más que incluso le podría dar a impulso y fuerza al partido para que acompañen una candidatura presidencial. Hay un acuerdo para que las elecciones se realicen el domingo 25 de julio y espero que se respete. Después de la segunda vuelta de gobernadores no solo sería bueno renovar la directiva, sino que también pactar una primaria convencional con lo que queda de aliados en la oposición.

¿A quiénes se imagina en esa primaria convencional?

No lo sé, lo tendrán que definir los partidos. (La Tercera)

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