En el marco de la cumbre “Escudo de las Américas” celebrada en Doral, Florida, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la creación de una alianza estratégica conformada por 17 naciones americanas. El objetivo central de este acuerdo es el uso de fuerza militar letal para desmantelar las redes de narcotráfico y organizaciones terroristas que operan en el hemisferio. Durante el encuentro, que contó con la presencia de mandatarios afines y del presidente electo de Chile, José Antonio Kast, Trump enfatizó la necesidad de desplegar el “poder duro” de los ejércitos para recuperar los territorios controlados por bandas transnacionales.
El documento oficial, denominado “Compromiso para contrarrestar la actividad criminal de los carteles”, establece cuatro pilares fundamentales: la demolición de estas organizaciones bajo marcos legales, la privación de control territorial y financiero, el entrenamiento y movilización de ejércitos aliados por parte de EE. UU., y el bloqueo de influencias externas al continente. Esta iniciativa ha sido interpretada por analistas como un retorno a la “Doctrina Monroe”, buscando consolidar una esfera de influencia de Washington en la región frente a las amenazas a la seguridad y la civilización.
A pesar de la magnitud de la coalición, grandes economías de la región como Brasil, México y Colombia no fueron invitadas a la cita. Trump criticó abiertamente a la administración mexicana por su negativa a permitir operaciones militares estadounidenses en su territorio, calificando a dicho país como el epicentro de la violencia de los carteles. No obstante, desde el Departamento de Estado se aclaró que la alianza no es una “puerta cerrada” y que otras naciones podrían incorporarse si aceptan los términos de cooperación militar y estratégica planteados por la Casa Blanca. (NP-Gemini-Emol-Agencias)
