El retiro de Michelle Bachelet de la carrera por la Secretaría General de Naciones Unidas abrió una discusión en la oposición sobre las responsabilidades por el resultado de la candidatura y, al mismo tiempo, sobre el papel político e internacional que podría asumir la expresidenta en los próximos años.

Los presidentes de los partidos opositores abordaron el tema durante su reunión de coordinación y difundieron una declaración conjunta en respaldo a la exmandataria. En el documento responsabilizaron al Gobierno del presidente José Antonio Kast por haber retirado el patrocinio de Chile a la postulación y sostuvieron que esa determinación perjudicó las posibilidades de Bachelet.

La declaración de las colectividades no incluyó cuestionamientos a la decisión adoptada durante la administración de Gabriel Boric de impulsar la candidatura. Desde el oficialismo, en cambio, han atribuido la responsabilidad a quienes promovieron una postulación que, según sus representantes, debía contar desde un comienzo con mayores certezas sobre sus posibilidades de éxito.

La presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, defendió la viabilidad inicial de la candidatura y sostuvo que Bachelet reunía las condiciones para competir por el cargo. A su juicio, la decisión del Gobierno chileno de dejar de respaldarla hizo considerablemente más difícil continuar la carrera.

Una posición similar manifestó la presidenta del Frente Amplio, Gael Yeomans, quien afirmó que las candidaturas de esta naturaleza deberían formar parte de una política de Estado y atribuyó al Ejecutivo la responsabilidad por haber retirado el apoyo.

Excancilleres y exsubsecretarios también difundieron una declaración en la que cuestionaron la determinación gubernamental. Según plantearon, Chile tuvo una oportunidad de competir por primera vez por la conducción de Naciones Unidas y la pérdida del patrocinio nacional habría generado dudas entre países que evaluaban respaldar a la exmandataria.

Desde el Gobierno surgió una interpretación diferente. El vicepresidente Claudio Alvarado sostuvo que las responsabilidades deben recaer sobre quienes decidieron promover originalmente la candidatura y señaló que antes de presentar una postulación internacional de esa importancia deberían evaluarse sus posibilidades de éxito.

Las críticas cruzadas se intensificaron después de conocerse resultados adversos en los sondeos informales realizados en torno a la elección. Antes de retirar su candidatura, la propia Bachelet ya había reconocido públicamente que no esperaba convertirse en secretaria general, aunque decidió mantenerse en competencia mientras conservaba el respaldo de Brasil y México.

Tras abandonar la carrera, la expresidenta manifestó que pretende continuar participando en asuntos internacionales relacionados con la paz, la seguridad, el desarrollo sustentable, los derechos humanos, la democracia y el multilateralismo.

Bachelet posee una trayectoria previa dentro del sistema de Naciones Unidas. Entre otros cargos internacionales, encabezó ONU Mujeres y posteriormente ejerció como alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Su entorno sostiene que continuará desarrollando una agenda internacional, aunque canceló el viaje que tenía previsto realizar a Nueva York.

Una de las plataformas desde las cuales podría mantener esa actividad es el Club de Madrid, organización de la que participa como vicepresidenta. Hasta ahora, sin embargo, no se ha informado oficialmente de una nueva candidatura de Bachelet a otro organismo internacional.

Su salida de la competencia por Naciones Unidas también ha generado especulaciones sobre una eventual mayor participación en la política chilena. Dirigentes opositores consideran que la exmandataria continúa siendo una figura relevante para la centroizquierda y el Socialismo Democrático, aunque Bachelet no ha anunciado planes para asumir una nueva responsabilidad partidaria o electoral.

El académico de la Universidad de Talca Mauricio Morales planteó que probablemente la expresidenta mantendrá por un tiempo su actividad internacional y consideró posible que posteriormente ejerza influencia sobre la articulación política de la centroizquierda, eventualmente desde una posición menos protagónica.

Aldo Cassinelli, director de la Escuela de Gobierno de la Universidad Autónoma, identificó igualmente dos espacios posibles para la exmandataria: mantener su presencia en organismos y redes internacionales o participar en la articulación de sectores de la izquierda chilena.

El analista y académico de la Universidad Andrés Bello Germán Silva estimó, por su parte, que una mayor participación de Bachelet en la contingencia nacional podría producirse ante la búsqueda de liderazgos dentro de la centroizquierda. Esa posibilidad corresponde, por ahora, a una interpretación de analistas y dirigentes y no a una decisión comunicada por la expresidenta.

Desde el Partido por la Democracia también destacaron la vigencia de su figura. La diputada Andrea Parra señaló que Bachelet probablemente continuará con una agenda internacional y valoró la posibilidad de que eventualmente vuelva a tener una participación más activa en la política nacional.

Dentro de la oposición existen además distintas evaluaciones respecto de la continuidad del denominado “bacheletismo”. Mientras algunos dirigentes consideran que mantiene influencia dentro del PS, el PPD y sectores identificados con la antigua Concertación, otros analistas estiman que su permanencia dependerá directamente del grado de involucramiento que decida tener la propia exmandataria.

El retiro de la candidatura deja así dos discusiones abiertas. La primera se concentra en las responsabilidades políticas y diplomáticas por una postulación que terminó sin alcanzar suficiente respaldo internacional. La segunda apunta al futuro de Bachelet, quien ha confirmado que pretende continuar vinculada a asuntos internacionales, pero no ha definido públicamente si esa actividad estará acompañada de una participación más directa en la política chilena. (NP-ChatGPT-Emol)