Un nuevo episodio de tensión se registró en el estrecho de Ormuz, en el contexto de la guerra iniciada el 28 de febrero, luego de que medios iraníes informaran sobre un presunto ataque contra una embarcación militar de Estados Unidos, versión que fue posteriormente desmentida por autoridades de Washington.

La agencia Fars aseguró que Irán habría lanzado dos misiles contra una fragata estadounidense que navegaba cerca del puerto de Yask, acusando una supuesta infracción a normas de navegación. Sin embargo, no se citaron fuentes oficiales que respaldaran dicha información.

Desde Estados Unidos, el Ejército negó que alguna de sus naves haya sido atacada o alcanzada, descartando así el reporte difundido por medios iraníes y aumentando la incertidumbre sobre lo ocurrido en la zona.

CONTEXTO DE ALTA TENSIÓN
El incidente se produce en un escenario de creciente conflicto en una de las rutas energéticas más relevantes del mundo, por donde antes de la guerra transitaba cerca de una quinta parte del petróleo global. En este contexto, el presidente Donald Trump había señalado recientemente que su país garantizaría la seguridad de embarcaciones de terceros afectadas por el bloqueo en la zona.

GESTIONES DIPLOMÁTICAS
En paralelo, Teherán presentó a Washington una propuesta de 14 puntos orientada a poner fin al conflicto en un plazo de 30 días. El plan contempla el levantamiento del bloqueo naval, garantías de no agresión, la retirada de fuerzas estadounidenses y el alivio de sanciones económicas.

La iniciativa prioriza el término de la guerra por sobre una extensión del alto el fuego y no incluye referencias al programa nuclear iraní, lo que podría influir en la disposición de Estados Unidos a avanzar en un eventual acuerdo. (NP-ChatGPT-Emol-AFP)