La crisis política que sacude al gobierno del Reino Unido alcanzó un nuevo punto crítico este domingo tras la renuncia de Morgan McSweeney, jefe de gabinete del primer ministro Keir Starmer. La salida de McSweeney se produce como consecuencia directa del escándalo generado por el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, cuya vinculación con el fallecido magnate y delincuente sexual Jeffrey Epstein quedó expuesta en documentos judiciales recientemente publicados por el Departamento de Justicia estadounidense.

En una declaración pública que acompañó su dimisión, McSweeney asumió la responsabilidad política de haber recomendado el nombramiento del veterano dirigente laborista. El ahora exjefe de gabinete calificó la decisión como un error grave que ha dañado profundamente la confianza pública en la clase política y en el propio Partido Laborista. Su partida deja al primer ministro Starmer en una posición de extrema vulnerabilidad, justo cuando su administración enfrenta duros cuestionamientos por la falta de prolijidad en el chequeo de antecedentes de sus altos cargos.

El impacto del caso ya había provocado previamente la destitución de Mandelson de su cargo diplomático, su expulsión de la colectividad oficialista y su renuncia forzada a la Cámara de los Lores. No obstante, las revelaciones de que el propio Starmer conocía los contactos de Mandelson con Epstein antes de enviarlo a Washington han mantenido el foco de la polémica sobre la figura del mandatario. Los documentos detallan una serie de interacciones que contradicen las explicaciones iniciales entregadas por el exembajador sobre su relación con el magnate.

Ante la magnitud de la crisis, el primer ministro británico pidió perdón públicamente a las víctimas de los delitos de Epstein, reconociendo que fue un error haber confiado en la versión entregada por Mandelson. La renuncia de su mano derecha representa el golpe más duro para el corazón del gobierno laborista desde su llegada al poder, obligando a una reestructuración inmediata del equipo cercano del mandatario para intentar contener el desplome en los niveles de aprobación y restaurar la autoridad de su gestión. (NP-Gemini-La Tercera-EFE)