La publicación en el Diario Oficial de la reforma a Gendarmería de Chile generó un impacto inmediato al interior de la institución, al establecer la disolución de todas las asociaciones gremiales de funcionarios, poniendo fin al sistema de representación colectiva vigente hasta ahora.
Con la entrada en vigencia de la normativa, las organizaciones de gendarmes dejan de existir jurídicamente de forma automática, lo que implica también el término inmediato de la calidad de dirigentes gremiales, sin procesos de transición ni renovación como contemplaba el sistema anterior.
El texto legal establece que las asociaciones serán disueltas desde la fecha de publicación, iniciándose su proceso de liquidación conforme a la legislación bajo la cual fueron constituidas. Este cambio marca una diferencia relevante respecto del régimen previo, donde los dirigentes contaban con un fuero de protección incluso después de finalizar sus cargos.
En concreto, la eliminación de las asociaciones implica que desaparecen tanto el fuero de representatividad como el de inamovilidad, dejando a los exdirigentes sin las garantías laborales que antes los protegían frente a eventuales represalias, lo que constituye uno de los efectos más sensibles de la reforma.
El impacto ya se ha reflejado en el interior de la institución, donde exdirigentes han manifestado públicamente el término abrupto de sus funciones. Paralelamente, la reforma introduce cambios en la carrera funcionaria, reforzando la estructura jerárquica, las exigencias de formación y los criterios de disciplina y subordinación.
El nuevo marco también contempla mayores atribuciones operativas y mecanismos de control interno, con el objetivo de fortalecer el rol de Gendarmería en el sistema de seguridad y en el combate al crimen organizado dentro de los recintos penitenciarios. No obstante, los ajustes en las condiciones laborales han generado inquietud entre los funcionarios, especialmente ante la ausencia de representación gremial. (NP-ChatGPT-Bio Bio)
