El rector de la Universidad Alberto Hurtado (UAH), Cristian del Campo, destacó los efectos que ha tenido la gratuidad en el acceso y permanencia de estudiantes de menores ingresos en la educación superior, aunque advirtió que este beneficio no es suficiente por sí solo para asegurar que los alumnos completen sus carreras y obtengan un título universitario.

Al realizar un balance de los diez años de esta política, Del Campo señaló que cerca del 68% de los estudiantes de la Universidad Alberto Hurtado cuenta actualmente con gratuidad. A su juicio, el mecanismo permitió profundizar el proceso de ampliación del acceso a la educación superior que anteriormente había sido impulsado mediante instrumentos como el Crédito con Aval del Estado (CAE).

El rector sostuvo que la gratuidad no solo ha influido en el ingreso de nuevos estudiantes, sino también en la composición socioeconómica de quienes acceden a las universidades. Asimismo, destacó sus efectos positivos sobre la permanencia de los alumnos, especialmente durante los primeros años de las respectivas carreras.

Sin embargo, Del Campo indicó que los análisis realizados por la propia universidad no permiten establecer necesariamente una diferencia estadísticamente significativa en materia de titulación. En ese sentido, planteó que las instituciones de educación superior deben complementar el beneficio económico con mecanismos de acompañamiento durante toda la trayectoria académica.

Según el rector, la gratuidad constituye además una herramienta relevante para disminuir las desigualdades de origen y favorecer la movilidad social. Del Campo sostuvo que garantizar oportunidades educacionales es una condición necesaria para avanzar hacia una sociedad donde las circunstancias económicas y familiares tengan una menor incidencia sobre las posibilidades de desarrollo de las personas.

En ese contexto, reiteró su rechazo a la propuesta de restringir el acceso a la gratuidad para quienes comiencen estudios superiores después de los 30 años. Argumentó que numerosas personas postergan su ingreso a la universidad debido a responsabilidades familiares u otras circunstancias y que establecer una limitación por edad podría profundizar desigualdades previamente existentes.

Respecto del financiamiento de la educación superior, Del Campo reconoció las restricciones fiscales que enfrenta el Estado y consideró que ese escenario también obliga a las universidades a mejorar su eficiencia. No obstante, sostuvo que cualquier regulación de los aranceles debe incorporar criterios de equidad y justicia.

El rector también cuestionó las modificaciones al Fondecyt Postdoctorado y respaldó la posición manifestada por el Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch), que ha expresado reparos frente a estos cambios.

Del Campo pidió al Ministerio de Ciencia reconsiderar la decisión y defendió la importancia de disciplinas como las humanidades, las ciencias sociales y la educación. A su juicio, la asignación de recursos mediante Fondecyt debe mantener como principal criterio la calidad científica de los proyectos, independientemente del área del conocimiento a la que pertenezcan. (NP-ChatGPT-Pauta)