La discusión del Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional ha reabierto un debate que suele aparecer cada vez que Chile enfrenta desafíos económicos relevantes. ¿Es posible crecer, financiar políticas sociales y mantener la responsabilidad fiscal al mismo tiempo?
Las posiciones se han concentrado principalmente en responder si las medidas tributarias propuestas generarán una disminución o un aumento de la recaudación. Sin embargo, existe una dimensión menos visible que merece igual atención y que puede terminar siendo incluso más determinante para el desarrollo económico del país; la confianza tributaria.
Durante los últimos años, Chile ha experimentado múltiples reformas fiscales, modificaciones regulatorias y cambios permanentes en las reglas que afectan las decisiones de inversión. Independientemente de la valoración que cada sector político tenga sobre dichas reformas, el resultado práctico ha sido una creciente dificultad para proyectar escenarios de largo plazo.
La inversión no responde únicamente a las tasas de impuestos. También responde a la capacidad de anticipar el entorno regulatorio bajo el cual se desarrollarán los proyectos. Por esa razón, la discusión sobre el Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional no debería reducirse exclusivamente al efecto recaudatorio de corto plazo.
El verdadero desafío consiste en evaluar si las medidas propuestas contribuyen a fortalecer la confianza de quienes deben tomar decisiones de inversión, contratación y expansión productiva durante los próximos años. La experiencia internacional demuestra que los países que logran acelerar procesos de crecimiento sostenido suelen combinar tres elementos fundamentales: estabilidad institucional, responsabilidad fiscal y sistemas tributarios competitivos. Ninguno de ellos puede operar de manera aislada.
La competitividad tributaria pierde efectividad cuando existe incertidumbre regulatoria. La responsabilidad fiscal se debilita cuando el crecimiento económico resulta insuficiente para sostener las necesidades de gasto público. Del mismo modo, la estabilidad institucional pierde valor cuando las reglas son percibidas como transitorias o sujetas a cambios permanentes.
La reconstrucción posterior a una catástrofe exige recursos inmediatos. El crecimiento económico requiere decisiones de inversión que se desarrollan durante décadas. Ambos desafíos obligan a pensar más allá de la discusión presupuestaria de cada año.
El país necesita debatir cómo financiar el desarrollo futuro, pero también cómo recuperar la confianza en un sistema tributario capaz de entregar previsibilidad. La pregunta relevante no es únicamente cuánto recauda una determinada medida. La pregunta de fondo es si estamos construyendo un marco tributario que permita generar más inversión, más empleo y una mayor base de contribuyentes en el largo plazo.
Porque la sostenibilidad fiscal no depende solamente de administrar mejor los recursos existentes. También depende de la capacidad de generar nuevas fuentes de crecimiento que permitan financiarlos. La reconstrucción puede ser el motivo inmediato de esta discusión. La confianza tributaria será, probablemente, su consecuencia más importante. (Red NP)
Carla Huerta Miranda
Abogada Tributaria
