El ministro del Trabajo, Tomás Rau, afirmó que las restricciones fiscales determinaron el alcance del nuevo subsidio al empleo presentado por el gobierno del presidente José Antonio Kast, iniciativa que busca incentivar la contratación en momentos en que la tasa de desocupación se sitúa en 9,5%.

En entrevista con radio Infinita, Rau reconoció las críticas por la cobertura de la medida y sostuvo que el escenario presupuestario actual impide implementar ayudas de una magnitud comparable con las utilizadas durante la pandemia.

“En pandemia se gastaron billones de pesos en subsidios. Esos recursos ya no los tenemos. Hay que decirlo así, con transparencia”, señaló el secretario de Estado.

El ministro aseguró que comprende los cuestionamientos al programa, pero defendió su diseño considerando la disponibilidad de recursos fiscales. “Yo entiendo la crítica, pero si uno toma también la realidad fiscal que tenemos, estamos haciendo un esfuerzo grande”, manifestó.

El nuevo instrumento concentra los incentivos en trabajadores de menores remuneraciones. Según explicó Rau, para las mujeres el subsidio puede alcanzar hasta el equivalente al 60% de un ingreso mínimo mensual, unos $332 mil, mientras que para los hombres llega hasta el 50%, aproximadamente $276 mil.

El beneficio está dirigido a contrataciones con remuneraciones de hasta tres ingresos mínimos mensuales. Rau justificó ese límite señalando que dentro de ese segmento se encuentran alrededor de 981 mil personas desempleadas, por lo que el Ejecutivo optó por concentrar allí los recursos disponibles.

La focalización abre, sin embargo, interrogantes sobre la capacidad de la iniciativa para abordar el denominado desempleo ilustrado, que afecta a personas que completaron estudios superiores.

De acuerdo con un informe del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), citado en los antecedentes entregados, la tasa de desempleo entre las personas con educación superior completa llegó a 8,3% durante el trimestre abril-junio de 2026, acumulando diez meses de aumentos.

Rau reiteró además que el Gobierno mantiene como objetivo reducir la tasa de desocupación hasta 6,5%, desde el 9,5% señalado como nivel actual. El ministro reconoció que se trata de una meta y vinculó parte de su cumplimiento a la evolución general de la actividad económica.

El secretario de Estado sostuvo que las políticas laborales no serán el único factor determinante para aumentar las contrataciones y destacó el papel que debería desempeñar la recuperación económica y, particularmente, el sector privado.

“Una vez que la economía empiece a crecer, se van a volver a generar estos puestos de trabajo”, afirmó. Rau añadió que la creación de empleo no dependería únicamente de factores estacionales, sino también de la inversión, cuyos efectos sobre el mercado laboral pueden tardar en materializarse.

Según las proyecciones del Banco Central mencionadas en los antecedentes, el Producto Interno Bruto crecería entre 0,25% y 0,75% durante 2026 y entre 2% y 3% el próximo año. El ministro sostuvo que una mayor expansión de la actividad debería traducirse posteriormente en nuevas oportunidades laborales.

Rau también atribuyó parte de las actuales dificultades del mercado del trabajo al escenario económico que recibió la administración de Kast. “Nosotros estamos haciendo todos los esfuerzos desde el Gobierno, desde todos los ministerios para solucionar esta crisis”, señaló, agregando que la actual administración asumió con una economía en contracción.

Respecto del objetivo gubernamental de generar 100 mil empleos mediante sus medidas, el titular del Trabajo evitó plantearlo como un resultado garantizado y señaló que existen variables externas capaces de modificar las proyecciones económicas.

“La economía no es una ciencia 100% exacta. Si viene otro shock de precio del petróleo también se nos puede poner freno de mano”, indicó.

En ese sentido, Rau precisó que la cifra de 100 mil puestos de trabajo debe entenderse como una meta para cuyo cumplimiento existen recursos destinados al pago de los subsidios, siempre que se concreten las postulaciones y contrataciones necesarias.

La evolución de la actividad económica será uno de los factores centrales para determinar el resultado de la estrategia. El programa gubernamental apuesta a combinar incentivos directos a la contratación de trabajadores de menores ingresos con una recuperación de la inversión y del crecimiento que permita al sector privado ampliar la creación de puestos laborales.

El desafío inmediato será determinar cuántas empresas utilizan efectivamente el subsidio, cuántas nuevas contrataciones pueden atribuirse al incentivo y si la recuperación económica resulta suficiente para acercar la desocupación desde el actual 9,5% hasta la meta gubernamental de 6,5%. (NP-ChatGPT-La Tercera)