El ministro del Trabajo y Previsión Social, Tomás Rau, reafirmó que reducir el desempleo hasta 6,5% constituye una meta del Gobierno y aseguró que el Ejecutivo está impulsando medidas para enfrentar una tasa de desocupación que llegó a 9,5% en el trimestre móvil mayo-julio.
En entrevista con Estado Nacional de TVN, Rau atribuyó el deterioro del mercado laboral a una combinación de factores coyunturales y estructurales. Señaló que la actividad suele disminuir durante los meses de invierno, pero recalcó que los problemas de empleo se arrastran desde antes de la actual administración.
El ministro recordó que la desocupación se ha mantenido por sobre 8% durante 43 meses consecutivos y sostuvo que el país no logró recuperar completamente los niveles de ocupación anteriores a la pandemia. A su juicio, estos antecedentes muestran que el problema tiene tanto un componente cíclico como uno persistente.
Respecto de cuándo podría comenzar a mejorar el escenario, Rau proyectó cifras más favorables durante la primavera y el verano, en la medida en que la economía recupere dinamismo. Mencionó, además, iniciativas de mediano plazo como la Ley de Reconstrucción y medidas inmediatas orientadas a incentivar nuevas contrataciones.
Entre estas últimas destacó un subsidio de activación laboral administrado por el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence), cuyos primeros beneficios comenzaron a pagarse en septiembre. Según el ministro, el conjunto de acciones de corto plazo apunta a generar al menos 50 mil empleos.
Rau también buscó cerrar la controversia surgida con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, después de haberse mostrado inicialmente más cauteloso respecto de alcanzar una tasa de desempleo de 6,5%.
“El 6,5% es la meta del Gobierno, somos un equipo y estamos trabajando para eso”, afirmó. Reconoció que se trata de un objetivo exigente y atribuyó sus declaraciones anteriores a la cautela con que suele abordar las proyecciones económicas debido a su trayectoria académica.
Al analizar las causas del débil comportamiento del empleo, el titular del Trabajo sostuvo que uno de los factores fundamentales es la inversión privada, debido a que las empresas constituyen el principal generador de puestos de trabajo en Chile.
Rau agregó que algunos cambios legales han incrementado los costos laborales y mencionó entre ellos el aumento del salario mínimo, la reducción de la jornada a 40 horas y las mayores cotizaciones derivadas de la reforma previsional.
También abordó el impacto de la automatización y la inteligencia artificial. Citando antecedentes del Banco Central, señaló que las ocupaciones con mayor exposición a procesos de automatización presentan dificultades adicionales para generar empleo y advirtió que el aumento de los costos laborales puede incentivar a las empresas a reemplazar determinadas funciones mediante software, inteligencia artificial y otras tecnologías.
Frente a ese escenario, defendió las decisiones adoptadas por el Gobierno, entre ellas un reajuste del salario mínimo ligado al IPC y el retiro del proyecto de negociación ramal. Según explicó, el objetivo es evitar nuevas presiones significativas sobre los costos de contratación mientras se implementan reformas previamente aprobadas.
El ministro planteó además la necesidad de avanzar hacia una mayor adaptabilidad laboral. Aclaró que este concepto, desde la perspectiva del Ejecutivo, no busca precarizar el trabajo, sino remover obstáculos que dificultan la incorporación y permanencia de personas en el mercado laboral.
En ese ámbito situó el proyecto de Sala Cuna Universal, argumentando que facilitar el cuidado de los hijos puede aumentar las posibilidades de participación laboral de madres y padres.
Rau insistió en que el crecimiento económico sigue siendo indispensable para recuperar puestos de trabajo, aunque reconoció que la relación entre crecimiento y creación de empleo se habría debilitado respecto del período anterior a la pandemia debido, entre otros factores, a la automatización y al aumento de los costos laborales.
Como parte de las medidas para enfrentar la situación en el corto plazo, destacó la inversión pública en sectores intensivos en mano de obra. Mencionó particularmente vivienda y construcción, además de un programa de obras públicas por US$15 mil millones durante el período de Gobierno.
Según explicó, el gabinete económico está evaluando mecanismos para acelerar la ejecución de esas inversiones y conseguir que una mayor proporción de los proyectos se traduzca en puestos de trabajo en el corto plazo. La estrategia contempla simultáneamente incentivar la inversión privada.
El ministro también abordó la tramitación de Sala Cuna Universal, luego de que el Senado despachara el proyecto, pero rechazara una de las normas centrales de su mecanismo de financiamiento.
La fórmula planteada por el Ejecutivo considera una cotización de 0,35% a cargo del empleador. Para evitar un incremento equivalente en los costos laborales, el Gobierno propuso compensarla mediante una reducción de la cotización patronal destinada al seguro de cesantía.
Rau aseguró que un estudio solicitado a la Superintendencia de Pensiones concluyó que los fondos mantendrían su sostenibilidad incluso frente a escenarios económicos adversos. De acuerdo con los antecedentes citados por el ministro, las prestaciones podrían continuar financiándose y los beneficios promedio disminuirían alrededor de 2,1% bajo los escenarios evaluados.
El Ejecutivo contempla además un aporte estatal de $10 mil millones durante cada uno de los primeros dos años de funcionamiento. Posteriormente, el sistema se financiaría principalmente mediante la cotización de 0,35%.
Rau adelantó que el Gobierno continuará negociando en la Cámara de Diputadas y Diputados para resolver el financiamiento y conseguir la aprobación definitiva del proyecto. Si la tramitación prospera, estimó que Sala Cuna Universal podría convertirse en realidad entre diciembre y enero. (NP-ChatGPT-Emol-Estado Nacional de TVN)
