La presidenta del Banco Central de Chile, Rosanna Costa, afirmó que la publicación del IPC de marzo será determinante para evaluar los efectos iniciales de la guerra en Medio Oriente sobre la economía local. La autoridad realizó estas declaraciones en el seminario “Nuevos Vientos de la Economía 2026”, organizado por Sofofa y la Universidad del Desarrollo.
Durante su intervención, Costa explicó que las expectativas inflacionarias de corto plazo han mostrado un aumento relevante en las últimas semanas, mientras que las proyecciones a dos años continúan cercanas al 3%. Este comportamiento refleja que los efectos inmediatos del shock externo ya comienzan a traspasarse a los precios, aunque las perspectivas de mediano plazo permanecen relativamente estables.
La autoridad profundizó en que el principal canal de impacto ha sido el alza del precio del petróleo, que ha superado los 100 dólares por barril y recientemente alcanzó niveles sobre los 116 dólares. A su juicio, más que el nivel alcanzado, lo relevante es la rapidez del incremento, que desde fines de febrero acumula un alza cercana al 70%, superando en magnitud y velocidad episodios recientes como el registrado tras el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania en 2022.
Asimismo, advirtió que este fenómeno ocurre en un contexto de alta incertidumbre global, lo que dificulta proyectar su evolución. A ello se suma el encarecimiento de otros insumos estratégicos, como el gas natural en Europa y el azufre utilizado en fertilizantes, cuyos aumentos podrían amplificar las presiones inflacionarias a través de las cadenas productivas.
PERSPECTIVAS INFLACIONARIAS
En cuanto al escenario futuro, Costa indicó que los ajustes en las proyecciones inflacionarias se concentran principalmente en el corto plazo, impulsados por el encarecimiento de los combustibles. Según el escenario base del último IPoM, la inflación anual se ubicaría en torno al 4% desde el segundo trimestre, para luego converger hacia la meta del 3% en 2027.
La economista explicó que este fenómeno responde a un shock de oferta de carácter externo, que tiende a impactar los precios de manera significativa, aunque potencialmente transitoria. Sin embargo, subrayó que persiste incertidumbre respecto de su duración e intensidad, lo que impide anticipar con claridad sus efectos de mediano plazo.
En este contexto, planteó que el escenario podría derivar tanto en una mayor propagación inflacionaria como en un efecto contractivo sobre la demanda que modere las presiones de precios. Frente a ello, el ente emisor mantendrá un monitoreo constante de la evolución económica.
Pese a la incertidumbre, Costa destacó que Chile enfrenta este escenario desde una posición más sólida, tras haber logrado que la inflación convergiera a la meta a inicios de 2026. Esto, señaló, otorga cierto margen de maniobra a la política monetaria.
Finalmente, reiteró que el Consejo del Banco Central evaluará la situación de manera continua y adoptará decisiones en función de la información disponible en cada reunión, con el objetivo de asegurar la convergencia de la inflación a la meta en un entorno marcado por un shock externo significativo. (NP-ChatGPT-Pulso)
