La presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, advirtió durante su presentación en el ChileDay que la economía chilena continúa enfrentando un escenario de elevada incertidumbre y que no puede descartarse que la actual debilidad de la actividad se prolongue más allá de las proyecciones consideradas hasta ahora.

La autoridad hizo un repaso de los cambios que ha experimentado el escenario económico durante los últimos meses y destacó la sucesión de shocks internos y externos que han afectado al país. Según planteó, el panorama descrito en el último Informe de Política Monetaria (Ipom) es significativamente distinto del previsto a comienzos de año.

Entre los factores que han modificado las perspectivas aparece el cierre del estrecho de Ormuz, que provocó un fuerte incremento del precio internacional del petróleo y elevó la incertidumbre sobre el suministro de otros insumos provenientes de la región.

Costa señaló que las expectativas de alcanzar una salida negociada al conflicto han disminuido recientemente, lo que volvió a presionar al alza los precios del crudo.

“Los desarrollos más recientes han reducido las perspectivas de una salida negociada, lo que ha vuelto a elevar los precios del petróleo y mantiene la incertidumbre sobre sus consecuencias de mediano plazo”, explicó.

La presidenta del instituto emisor agregó que los efectos económicos podrían aumentar mientras más se prolongue el conflicto, particularmente por sus consecuencias sobre el abastecimiento mundial de petróleo.

Las mayores cotizaciones de los combustibles también han tenido repercusiones sobre la inflación chilena. Costa recordó que desde marzo la variación anual de los precios se ha situado alrededor del 4%, registrando un incremento significativo durante el segundo trimestre precisamente por el encarecimiento de los combustibles.

Pese a ello, sostuvo que la evolución inflacionaria se ha mantenido relativamente alineada con las previsiones y que los ajustes en las perspectivas de precios han sido acotados. Los cambios más relevantes se han producido en las estimaciones de actividad.

El Banco Central redujo significativamente su proyección de crecimiento para 2026. La estimación pasó desde un rango de entre 1% y 1,75% a uno situado entre 0,25% y 0,75%.

La corrección responde a expectativas de menor crecimiento del consumo y a una leve contracción de la inversión, en un contexto caracterizado por un debilitamiento de la actividad económica.

Costa sostuvo, sin embargo, que existen factores que podrían impulsar una recuperación durante 2027 y 2028. Entre ellos destacó los efectos esperados de la Ley de Reconstrucción sobre la inversión y su posterior transmisión hacia otros sectores de la economía.

La presidenta del Banco Central llamó, no obstante, a mantener cautela frente a esas perspectivas. “Si bien se anticipa que la economía retomará impulso hacia 2027, no puede descartarse que su debilidad sea más persistente que lo previsto”, afirmó.

Parte importante de su exposición estuvo dedicada a analizar la frecuencia con que Chile y la economía mundial han debido enfrentar perturbaciones durante la última década.

Costa sostuvo que la existencia de shocks económicos no constituye un fenómeno nuevo, pero sí ha cambiado la velocidad con que se producen, la superposición entre distintos acontecimientos y la dificultad para determinar sus consecuencias mientras están ocurriendo.

“Lo nuevo es la frecuencia con que se han sucedido, la simultaneidad con que han ocurrido y la dificultad creciente para leer sus efectos en tiempo real”, señaló.

Entre los acontecimientos que han marcado este período mencionó la pandemia, que paralizó una parte importante de la actividad mundial y obligó a los gobiernos a desplegar respuestas excepcionales, y la guerra entre Rusia y Ucrania, que tuvo repercusiones sobre los precios de los alimentos, las materias primas y la disponibilidad y costo de la energía.

Para Costa, el principal problema no radica solamente en la cantidad de episodios adversos registrados, sino en que estos han tendido a superponerse y a modificar relaciones económicas que anteriormente mostraban comportamientos más previsibles.

La presidenta del Banco Central sostuvo que esta nueva realidad representa una ruptura respecto de lo que durante décadas fue considerado un escenario de relativa normalidad macroeconómica.

La combinación de crisis sanitarias, conflictos geopolíticos, alteraciones en los mercados energéticos y otros shocks ha dificultado anticipar los escenarios económicos y medir oportunamente sus efectos sobre variables como crecimiento, inflación e inversión.

En este contexto, Costa afirmó que la incertidumbre ha adquirido un papel cada vez más relevante en el análisis macroeconómico y en las decisiones que deben adoptar las autoridades.

Su intervención en el ChileDay combinó así dos mensajes: la existencia de factores capaces de impulsar nuevamente la economía chilena durante 2027 y 2028 y, al mismo tiempo, la necesidad de considerar un escenario en que la recuperación tarde más de lo esperado debido a la persistencia y superposición de los shocks que continúan afectando al país y a la economía mundial. (NP-ChatGPT-Pulso)