Como si no fueran suficientes las señales adversas en el ocaso del gobierno del Presidente Gabriel Boric, la noche del domingo en el Festival de Viña del Mar se generó una imagen que, además de dar la vuelta al mundo, debería ser un motivo de profunda reflexión para todo el sistema político y, particularmente, para el llamado “socialismo democrático”.
Una Quinta Vergara repleta, cantando enfervorizada con la cantante cubano-norteamericana Gloria Estefan la canción “Quiero mi Cuba libre”, demuestra en forma patente, a quienes nunca quisieron reconocerlo, que el pueblo chileno rechaza abrumadoramente la doctrina comunista. La pertinaz idea de “la unidad de todo el progresismo” con el PC incluido, es una de las causas basales de la derrota actual y, si no cambia, está en riesgo el futuro de la izquierda socialdemócrata. Esa es la evidencia y es lo que, posteriormente, en otra presentación del Festival, justificó las pifias al primer mandatario.
Si la izquierda moderada no lo quiere reconocer, aplica aquí el antiguo dicho de que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. (El Mercurio Cartas)
Julio Dittborn C.
