El presidente de Rusia, Vladimir Putin, iniciará esta semana una visita oficial a China para reunirse con su homólogo Xi Jinping, en un encuentro que conmemora los 25 años del Tratado de Buena Vecindad y Cooperación Amistosa firmado entre ambos países en 2001.

La cita se produce pocos días después de la visita de Estado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Pekín, lo que refuerza la posición de China como actor clave en un escenario internacional marcado por la rivalidad entre las principales potencias.

Durante la cumbre se abordarán asuntos económicos y comerciales, así como temas internacionales y regionales. En el contexto del aislamiento de Moscú frente a Occidente por la guerra en Ucrania, China se ha consolidado como el principal socio comercial de Rusia, al concentrar una parte significativa de sus exportaciones e importaciones.

La relación entre ambos países también incluye una dimensión estratégica y militar. Investigaciones periodísticas han revelado denuncias sobre el supuesto envío de componentes desde China a fabricantes rusos de armamento, acusaciones que han sido rechazadas por Pekín.

Analistas estiman que uno de los principales objetivos de Putin será confirmar que cualquier acercamiento entre China y Estados Unidos no afectará la alianza con Moscú. También buscaría conocer la disposición de Xi frente a un eventual escenario de negociaciones para poner fin al conflicto en Ucrania.

Desde febrero de 2022, cuando comenzó la invasión rusa, Putin y Xi han sostenido múltiples reuniones, consolidando una relación en la que Rusia depende cada vez más del respaldo económico y político de China.

Para Pekín, mantener la estabilidad del gobierno ruso es un objetivo estratégico. Expertos advierten que un debilitamiento severo del Kremlin podría generar riesgos geopolíticos para China, que comparte una extensa frontera con Rusia y considera a Moscú un socio relevante en materia energética y de seguridad.

La actual tensión en Medio Oriente y las amenazas al tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz también han incrementado el valor estratégico del petróleo ruso para China, que puede acceder a ese suministro en condiciones favorables en medio de las sanciones occidentales. (NP-ChatGPT-DW)