Una serie de desvinculaciones al interior de la Subsecretaría de Prevención del Delito marcó un nuevo ajuste en el Ministerio de Seguridad, encabezado por la ministra Trinidad Steinert, generando preocupación por el impacto en la ejecución de políticas clave en materia de seguridad.

Los cambios fueron impulsados por la subsecretaria Ana Victoria Quintana, quien concretó la salida de 21 funcionarios en distintas áreas de la repartición, incluyendo las divisiones de Desarrollo Territorial, Estudios y Tecnología, y Seguridad Privada. Esta última sería la más afectada, en medio de la implementación de la nueva normativa que regula el sector.

Las desvinculaciones se suman a ajustes previos dentro del ministerio, como la salida del equipo de la Unidad Estratégica, encargado de avanzar en la creación del Sistema de Seguridad. Estos movimientos han generado inquietud en la institución, considerando los desafíos derivados de leyes recientemente promulgadas durante el gobierno de Gabriel Boric.

Uno de los puntos críticos es la implementación de la ley de seguridad privada, que traspasa a la subsecretaría funciones que antes desempeñaba Carabineros de Chile, como la regulación de empresas y guardias, certificaciones y fiscalización de eventos. Este proceso contempla plazos exigentes, incluyendo la revisión de miles de planes de seguridad y la renovación de permisos para más de 30 mil trabajadores del sector.

Desde la subsecretaría señalaron que los despidos responden a un proceso habitual de ajuste tras un cambio de administración, asegurando que se resguardará la continuidad de las funciones críticas y la ejecución de programas y políticas públicas.

En paralelo, también surgieron cuestionamientos por la incorporación de un nuevo encargado en materia de seguridad de eventos, el exoficial de Carabineros Rodrigo Rojas, cuya designación ha generado dudas respecto al cumplimiento de requisitos formales para el cargo. (NP-ChatHPT-LaTercera)