Presidente sin mano derecha

Presidente sin mano derecha

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Mirabeau, comentando la Revolución Francesa, solía decir que los jacobinos, cuando se convertían en ministros dejan de ser jacobinos. La máxima de Mirabeau se podría aplicar a los exministros del actual gabinete, que una vez que lo abandonan dejan de ser piñeristas. Esto explicaría por qué el candidato Sebastián Sichel propone entregar un bono único y universal, una muy buena idea que nunca se le escuchó cuando era ministro de la cartera que se encarga justamente de la ayuda social También explica por qué en su video de campaña el exministro Briones propone un plan expansivo, muy distinto a la cicatería que caracterizó a la discusión del Presupuesto 2021. Más aún, las acusaciones del exministro de Salud respecto de que se estaba escuchando a las personas equivocadas son mucho más radicales que cuando planteaba que esperaba que el virus se transformara en buena persona.

El caso de Desbordes es distinto, pues entró al gobierno bajo la máxima de la saga El Padrino, que recomienda tener a los enemigos más cerca que a los amigos. Pero la pasada por el Ministerio de Defensa, que incluyó el secreto placer de ver cómo los mandos militares se cuadraban ante un excarabinero, no lo volvió un ápice leal al Presidente, y su elemento de diferenciación es ser el candidato más antigobierno de la derecha.

RN armó su propia pataleta por el nombramiento de un ministro del Trabajo militante de la UDI, y en vez de pedir compensaciones se sumó al carnaval de los retiros de AFP que ha encabezado la diputada Jiles en el Congreso. En un matinal con presencia de dos candidatos de oposición, el diputado Durán, perteneciente al propio partido del Presidente, literalmente quedó a la izquierda de sus contertulios al criticar con duras palabras al Mandatario.

¿Qué explicación tiene este “pato cojo” tan anticipado? Al gobierno le quedan todavía 11 meses en el poder y en un régimen presidencialista sigue teniendo la manija en nombramientos, decisiones ejecutivas, formulación de presupuesto, pavimentación de caminos y tanta herramienta para ejercer el poder y ordenar, al menos, a sus filas. ¿Por qué la derecha decidió que su futuro camino parte por ser opositora dura a Piñera? ¿Por qué los exministros, incluso algunos muy cercanos, optan por el fuego amigo y muchas veces van más allá de la propia oposición?

La baja popularidad del Presidente es, sin duda, una de las razones. Su Segundo Piso ha estado más preocupado de qué dirán de él en los medios y de un supuesto legado que de ejercer el poder como lo hicieron sus antecesores, incluyendo al propio Piñera en su primer gobierno. Se ha instalado un temor lógico que en las elecciones postergadas a mayo la derecha obtenga en el borde del tercio de la convención, y una cantidad de votos mucho menor que pondría en peligro la reelección de varios parlamentarios en distritos populares. Por ello se vuelve muy tentador culpar al Presidente de todo.

La derecha tendrá un momento estelar cuando el gobierno vaya al TC a reclamar la ley que permite el tercer retiro de las AFP. Es evidente la agitación social que traerá esa decisión, en todos los sentidos. Es muy difícil explicar por qué no se recurrió la primera vez y sí ésta. La tentación de dispararle al Presidente en ese momento será mayor, incluyendo a cercanos, produciéndose un dilema del prisionero. Si este gobierno no llega a buen término, será el sector político que lo sustenta que aparecerá como incapaz de darle gobernabilidad al país en el futuro. (La Tercera)

Carlos Correa

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