Desde Argentina, el Presidente José Antonio Kast cerró su visita oficial ratificando su pleno respaldo a la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, en medio de las críticas por la salida de la directora de inteligencia de la PDI, Consuelo Peña. El Mandatario valoró el trabajo del equipo ministerial y validó la comparecencia del director general de la policía civil, Eduardo Cerna, ante el Congreso, calificándola como un ejercicio legítimo de las facultades constitucionales de la Cámara de Diputados.
Kast enfatizó que su administración ha iniciado un camino “sin vuelta atrás” para recuperar el control de las cárceles y combatir el crimen organizado, el narcotráfico y la inmigración ilegal. En ese sentido, adelantó que en las próximas semanas el Gobierno comenzará a transparentar periódicamente las estadísticas delictuales para que la ciudadanía pueda monitorear los avances o retrocesos de la estrategia de seguridad, subrayando que la actual complejidad de las cifras deriva de una supuesta falta de respaldo político a las policías en periodos anteriores.
Finalmente, el Jefe de Estado aseguró que el plan de seguridad se aplicará con “todo el rigor de la ley” y de manera responsable, descartando soluciones inmediatas pero comprometiendo una gestión sistemática. Estas declaraciones coinciden con un escenario donde la aprobación presidencial se sitúa en un 42%, según la última medición de Cadem, y con una agenda legislativa que mantiene bajo presión a casi la totalidad de su gabinete ante el Parlamento.
CHILE VAMOS Y EL “FUEGO AMIGO”
La ministra de la Mujer, Judith Marín, respondió directamente a las críticas surgidas desde Chile Vamos tras la solicitud de renuncia no voluntaria a la directora nacional del SernamEG, Priscilla Carrasco, quien se encuentra en tratamiento oncológico. La secretaria de Estado lamentó que sectores del oficialismo no confiaran inicialmente en que la determinación estaba “bien fundada”, lo que generó diversas reacciones de respaldo y matices dentro de la coalición de gobierno.
Desde la UDI, los principales dirigentes cerraron filas con el Ejecutivo, calificando como un error el “fuego amigo” a menos de un mes de instalada la administración. El presidente del partido, Guillermo Ramírez, y el senador Javier Macaya apelaron a la lealtad y a la altura de miras, argumentando que las críticas internas solo generan desconcierto en el electorado del Presidente Kast. Por su parte, la diputada Flor Weisse validó la facultad del gobierno para remover cargos de confianza, aunque reconoció la complejidad humana de la situación de salud de Carrasco.
En Renovación Nacional, el tono fue de colaboración crítica. Mientras la diputada Ximena Ossandón mantuvo su postura de que la enfermedad de la autoridad removida debió invocar una mayor consideración antes del despido, el diputado Diego Schalper y la presidenta de la colectividad, Andrea Balladares, defendieron el derecho del partido a realizar observaciones para “enriquecer la gestión”. Balladares subrayó que RN actúa con un ánimo de cooperación, ejemplificando con propuestas técnicas enviadas al Ministerio de Hacienda.
El episodio refleja las primeras tensiones internas del bloque oficialista durante su etapa de instalación. A pesar de las diferencias en las formas, la mayoría de los parlamentarios coincidió en la necesidad de resguardar la continuidad del tratamiento médico de la afectada, mientras el Gobierno busca consolidar sus equipos de confianza en las distintas reparticiones públicas.(NP-Gemini-Emol)
