El mercado de metales preciosos experimentó una jornada de fuertes retrocesos este lunes, consolidando una tendencia a la baja tras los récords alcanzados a finales de enero. El precio del oro registró una caída del 7,31%, situándose en los 4.542,80 dólares, lo que representa una pérdida acumulada cercana al 23% respecto a su máximo histórico. Por su parte, la plata sufrió un desplome del 11,64%, acumulando un retroceso superior al 61% desde sus picos recientes, en un escenario de ajuste generalizado para los activos considerados tradicionalmente como refugio.
Analistas financieros atribuyen este movimiento a un cambio de ciclo impulsado por factores de política monetaria en Estados Unidos. La expectativa ante el nombramiento de Kevin Warsh como futuro presidente de la Reserva Federal ha generado previsiones de una apreciación del dólar y un incremento en la rentabilidad de los bonos. Este nuevo panorama reduce la liquidez en los mercados y desincentiva la inversión en metales, desplazando el interés de los capitales hacia el sector bancario y otros instrumentos financieros.
La corrección en los precios sugiere que el periodo de compras intensas motivadas por la incertidumbre ha llegado a su fin para dar paso a un reequilibrio en las carteras de inversión. Los expertos advierten que tanto el oro como la plata, e incluso activos digitales como el bitcóin, podrían enfrentar nuevas correcciones en el corto plazo. Este ajuste ocurre de forma paralela a cambios significativos en el mercado cambiario, marcando un distanciamiento definitivo de los niveles máximos registrados apenas unos días atrás. (NP-Gemini-Emol)
